Durante años, el techo ha sido el gran olvidado del interiorismo: blanco, neutro y silencioso. Pero eso ya es historia. Hoy, mirar hacia arriba es una declaración de estilo. El statement ceiling convierte esta quinta pared en el nuevo lienzo creativo del hogar, capaz de cambiar por completo la energía ...
Durante años, el techo ha sido el gran olvidado del interiorismo: blanco, neutro y silencioso. Pero eso ya es historia. Hoy, mirar hacia arriba es una declaración de estilo. El statement ceiling convierte esta quinta pared en el nuevo lienzo creativo del hogar, capaz de cambiar por completo la energía de un espacio, tal y como indican desde Leroy Merlin.
Papel pintado: un giro inesperado de personalidad
El papel pintado rompe definitivamente con las normas cuando sube al techo. Y lo hace para aportar carácter, movimiento y un punto artístico inesperado.
Desde estampados botánicos hasta diseños geométricos o texturas suaves, el techo se convierte en un elemento que envuelve y abraza el espacio.
Molduras y rosetones: clasicismo renovado
Las molduras y rosetones regresan, pero con una mirada actual. Lejos de los interiores recargados, hoy se integran en espacios modernos, aportando ritmo, estructura y un aire elegante sin excesos.
En tonos suaves, blancos o incluso del mismo color que el techo, se convierten en el marco perfecto para lámparas de diseño y juegos de luz. Un detalle que transforma lo cotidiano en algo especial y eleva cualquier ambiente.
Placas decorativas: textura y volumen sin obra
Texturas, relieves y volumen llegan al techo gracias a las placas decorativas. Fáciles de instalar y muy ligeras, permiten crear un efecto arquitectónico.
Desde acabados geométricos hasta patrones orgánicos, aportan profundidad y un toque contemporáneo que convierte el techo en una auténtica pieza de diseño. Ideal para quienes buscan un cambio con personalidad sin entrar en obras.
Iluminación: cuando el techo cobra vida
Un statement ceiling no está completo sin una iluminación pensada al detalle. Tiras LED ocultas, luz indirecta o lámparas escultóricas ayudan a destacar texturas, crear atmósferas envolventes y dar protagonismo al techo.
La luz no solo ilumina: dibuja, realza y transforma. Y convierte el techo en ese elemento que, sin darte cuenta, roba todas las miradas.