La generación de residuos es uno de los grandes retos medioambientales de Europa. En 2023 la Unión Europea produjo casi 230 millones de toneladas de residuos municipales, con una media de 511 kg por persona según datos de EuroStat. Al mismo tiempo, solo en residuos de envases se alcanzaron casi ...
La generación de residuos es uno de los grandes retos medioambientales de Europa. En 2023 la Unión Europea produjo casi 230 millones de toneladas de residuos municipales, con una media de 511 kg por persona según datos de EuroStat. Al mismo tiempo, solo en residuos de envases se alcanzaron casi 80 millones de toneladas y el desperdicio alimentario ascendió a más de 58 millones de toneladas, alrededor de 130 kg por habitante. Una realidad que pone de relieve la urgencia de avanzar hacia formas de producir y consumir más responsables. En este contexto, la educación ambiental se convierte en una herramienta clave para promover cambios reales en los hábitos de consumo. Al mismo tiempo, el papel del sector industrial resulta fundamental para acelerar la transición hacia una economía circular.
Ante este escenario, Beko, marca especializada en electrodomésticos, refuerza su compromiso con el planeta incorporando criterios de circularidad en el diseño y la fabricación de sus productos. Más allá de reducir el impacto ambiental, este enfoque busca contribuir a una mayor concienciación sobre el valor de los recursos y la importancia de utilizarlos de forma responsable. La apuesta por soluciones que permiten reutilizar materiales y reducir el uso de plásticos vírgenes no solo disminuye el impacto ambiental, sino que contribuye a un uso más eficiente y responsable de los recursos, en línea con los objetivos medioambientales europeos.
Este compromiso se traduce en resultados tangibles. En los últimos años, Beko ha utilizado 27.835 toneladas de plástico reciclado en la fabricación de productos de gran y pequeño electrodoméstico (MDA y SDA), dando una segunda vida a materiales que de otro modo acabarían como residuo. Además, desde 2014, la compañía ha reciclado más de 1,86 millones de aparatos eléctricos y electrónicos (WEEE) en sus propias plantas de reciclaje, reduciendo de forma significativa el volumen de residuos tecnológicos en Europa y contribuyendo a sensibilizar sobre la correcta gestión de este tipo de desechos.
De este modo, los electrodomésticos dejan de ser únicamente objetos de uso cotidiano para convertirse en parte activa de la solución frente al exceso de residuos. En el caso de Beko, lavadoras, lavavajillas, secadoras y hornos integran componentes elaborados a partir de botellas PET, residuos industriales o redes de pesca desechadas, transformados mediante procesos industriales avanzados en piezas resistentes, eficientes y diseñadas para durar.
Innovar para cerrar el ciclo y concienciar desde el diseño
La apuesta de Beko por una fabricación más circular se concreta en el desarrollo de soluciones que permiten reutilizar recursos a lo largo de toda su cadena de valor. Tecnologías como RecycledTub™, que incorporan plástico reciclado procedente de hasta 60 botellas de plástico en las cubas de lavadoras y lavasecadoras, dando una segunda vida a estos materiales sin comprometer el rendimiento ni la durabilidad del producto. En el caso de las secadoras, este enfoque de reutilización de plástico reciclado (RecyedDry™) se aplica en diferentes componentes del electrodoméstico, contribuyendo a reducir el uso de materias primas vírgenes.
Por su parte, RecycledNet™ aprovecha redes de pesca y residuos marinos para la fabricación de componentes plásticos en hornos, ayudando a combatir la contaminación de los océanos y acercando al consumidor el impacto positivo de elegir productos diseñados bajo criterios de economía circular.
Gracias a estas soluciones, la compañía avanza hacia una producción con menor huella ambiental, alineada con los objetivos del Pacto Verde Europeo y la Directiva de Ecodiseño, demostrando que la sostenibilidad y la innovación industrial pueden avanzar de la mano.
Un futuro circular en el hogar
Optar por electrodomésticos diseñados con criterios de economía circular permite que las decisiones cotidianas en el hogar contribuyan a reducir el impacto ambiental, sin comprometer la eficiencia, el rendimiento ni la fiabilidad. Cada gesto, desde la elección del producto hasta su uso diario, se convierte así en una oportunidad de educación ambiental práctica. De este modo, la innovación industrial se traduce en aprendizajes y hábitos sostenibles que los consumidores pueden aplicar cada día.
A este enfoque se suman tecnologías diseñadas para optimizar el uso de los recursos durante toda la vida útil de los productos. Por ejemplo, soluciones como EnergySpin™, que reduce el consumo energético en los programas de lavado más habituales, o HarvestFresh, que ayuda a conservar mejor los alimentos, evitando el desperdicio y fomentando hábitos conscientes en la cocina. En las lavadoras, los programas Eco ajustan automáticamente el consumo de agua y energía según la carga real, reforzando la idea de que usar solo lo necesario es una forma de cuidar el planeta. Además, mantener los electrodomésticos en buen estado y prolongar su vida útil es una manera sencilla de reducir residuos y tomar decisiones responsables en casa.
"La educación ambiental empieza también por cómo diseñamos y utilizamos los productos que nos acompañan cada día. En Beko trabajamos para que cada electrodoméstico ayude a reducir residuos y a avanzar hacia una economía verdaderamente circular en Europa", afirma Manuel Royo, director de Marketing de Beko Europe en España.
En el Día Mundial de la Educación Ambiental, Beko recuerda que la sostenibilidad es un compromiso compartido. Desde el diseño responsable hasta el uso consciente en el hogar, la educación ambiental es clave para transformar hábitos y construir un futuro más circular, informado y equilibrado para las próximas generaciones.