'Casa Bóveda' lanza un guiño a la arquitectura de los años 20 mientras explora la contemporaneidad 

Anabel Soria, arquitecta e interiorista, proyecta esta vivienda de 92 m2 situada en Valencia, que conserva detalles del pasado a la vez que mejora su distribución y luminosidad. Así, el salón, el comedor y la cocina se conciben con una estancia abierta. La cocina está enmarcada por una columna de ladrillo, cuenta con una campana de obra y mobiliario en madera con tiradores dorados. Otra de las peculiaridades de este proyecto es que posee dos estudios de trabajo independientes, donde los propietarios pueden ejercer su profesión con total libertad y creatividad. El primero de ellos dispone de una puerta de vidrio con cerramientos de hierro en negro y unas cortinas en tono caldera, y el segundo destaca por su gran ventana de cristal con marcos de hierro negro, pared de ladrillo visto y un mobiliario amplio y confortable. Por otra parte, los baños se presentan como espacios de refugio personal, inspirándose para ello en una cueva y combinando azulejos con paredes pintadas.

23/02/2026

La arquitecta e interiorista valenciana Anabel Soria ha sabido interpretar en 'Casa Bóveda' la identidad y los deseos de sus propietarios: dos jóvenes creativos dedicados al mundo de la imagen y el diseño gráfico, logrando un resultado memorable, de esos que dejan huella y sorprenden desde el primer instante. Pero para ...

La arquitecta e interiorista valenciana Anabel Soria ha sabido interpretar en 'Casa Bóveda' la identidad y los deseos de sus propietarios: dos jóvenes creativos dedicados al mundo de la imagen y el diseño gráfico, logrando un resultado memorable, de esos que dejan huella y sorprenden desde el primer instante. Pero para comprender este proyecto, antes hay que contar su historia…

Tras viajar por distintas ciudades y vivir varios años en Londres, esta pareja, tan especial como creativa, decidió establecer su hogar definitivo en el centro de Valencia. No debía tratarse de una vivienda cualquiera porque en su búsqueda había tres premisas muy claras: carácter, personalidad y unicidad. Construida en 1925 y reconocible por sus altos techos abovedados, esta casa de 92 m2 se alzó como la elegida para una reforma integral que respetara la arquitectura original y la enriqueciera con una línea más contemporánea. El resultado es un proyecto que combina tradición y modernidad, salpicado de piezas vintage o prestadas, elementos muy personales y objetos que han viajado con ellos dos… a lo largo del tiempo.

Su implicación en el proceso fue total desde el principio, la suya y la del padre de uno de ellos, experto en montaje y acabados, cuyo trabajo ha sido esencial para culminar cada detalle con precisión artesanal. Ambos sabían exactamente qué querían y qué no, porque un hogar definitivo no se deja al azar. De esa complicidad entre profesional y clientes nace esta casa, para la que incluso han llegado a crear su propia cuenta de Instagram.

Antes de adentrarnos en ella, mención al muérdago colgado en la entrada. No se trata solo de una tradición, es una auténtica declaración de intenciones, una invitación a la buena suerte, la salud y el amor…, en familia y con amigos. Porque en 'Casa Bóveda' no hay hueco para otra cosa.

A partir de aquí…, todo es wow mientras la música de Billie Holiday suena de fondo desde un tocadiscos.

Transformar conectando espacios

La vivienda tiene una planta rectangular y disfruta de vistas al exterior por ambos extremos. En su estado original presentaba una distribución muy compartimentada y con escasa luz natural en las estancias intermedias. El reto consistía en aprovechar al máximo cada metro cuadrado para adaptarla al estilo de vida de sus propietarios, que trabajan a diario desde casa, aportar luminosidad a la mayor parte de los espacios y, por supuesto, mantener y poner en valor los rasgos arquitectónicos más cautivadores de la vivienda: techos abovedados, vigas y paredes de ladrillo visto.

'Casa Bóveda' se compone de una estancia abierta que integra salón, comedor y cocina, separada esta última mediante un tabique medio alto; un dormitorio principal en suite con vestidor; un dormitorio y baño de invitados; y dos despachos, donde en uno de ellos se crea una litera superior.

Para evitar pasillos inservibles, el salón se convierte en el eje central de la vivienda, por lo que las puertas y accesos al resto de estancias adquieren un papel protagonista: la del dormitorio principal, situada frente a la entrada de la casa, y la de uno de los despachos se resuelven con arcos realzados por elegantes cortinas; la del cuarto de invitados se mimetiza en un panelado continuo con la pared y rodapié; y una puerta con vidrio catedral, como los que antiguamente había en la vivienda, da paso a un segundo estudio. En definitiva, ambientes privados y conectados al mismo tiempo, con la posibilidad de independizarse o abrirse cuando se requiera.

Esencia y materiales
Siendo la estructura original la inspiración del proyecto, se han respetado tanto las bóvedas, bajando únicamente algunos techos porque ciertas instalaciones lo exigían, como el ladrillo visto presente en el comedor, uno de los despachos y el dormitorio principal. En cuanto a materiales, destacan la madera, que aporta calidez; los metales negros de ventanas y cerramientos, que otorgan contraste, carácter y modernidad en una base tan clásica; los colores intensos, como el tono caldera en textiles y cortinas; y el suelo laminado en forma de espiga, que unifica los ambientes. El toque final lo ponen los propios dueños con sus dibujos, cuadros, muebles o piezas montadas por ellos mismos y que imprimen una huella inconfundible.


Acceso al segundo despacho y baño de invitados desde el salón-comedor
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Salón, comedor y cocina: arte, luz y vida con identidad propia
El corazón de la vivienda se encuentra en el espacio donde se articulan el salón, el comedor y la cocina, abiertos visualmente pero con personalidad propia. Esta zona conserva las bóvedas originales en el techo, combinando la madera con vigas metálicas en negro. Un pilar de ladrillo visto aporta textura y carácter industrial, mientras que el sistema de aire acondicionado queda perfectamente integrado en el perímetro mediante rejillas de obra. Integrar el sistema de climatización por conductos sin ocultar el techo original fue todo un reto; para conseguirlo, se diseñó un "anillo" a modo de falsa viga que enmarca las vigas existentes y oculta los conductos, permitiendo al mismo tiempo la expulsión del aire.

La decoración presente es un fiel reflejo de la historia de sus dueños. Piezas traídas de su anterior hogar londinense y muebles vintage o de segunda mano, como la butaca de médico, conviven y dialogan con nuevas adquisiciones (de Ikea, Maison du Monde o Kenay Home), diferentes obras artísticas (muchas pintadas por ellos mismos o incluso trabajos de clase de fotografía) y una moderna televisión (Samsung Frame) que se transforma en lienzo. El resultado es una mezcla tan personal como ecléctica, donde arte, diseño y creatividad recorren el todo el conjunto.

La iluminación supone todo un desafío, ya que los techos abovedados limitan el uso de lámparas colgantes, por lo que se opta por apliques de pared en formato globo o tubular (Ikea). Entre los elementos vivos del espacio, destacan las plantas naturales que viajaron con la pareja desde Londres, encargadas hoy de llenar de vida cada rincón.

El salón conecta directamente con el comedor, que se abre a la terraza principal y a la cocina, situada tras un medio tabique a la altura del sofá gris (Ikea). En el comedor, una mesa alargada de madera queda iluminada por una lámpara antigua y reúne sillas recuperadas de las propias familias. En una esquina, un rincón de desayuno con mesita redonda (Sklum) y dos sillas de madera (recuperadas) actúan como punto de encuentro entre el comedor y la cocina.

La cocina, enmarcada por una columna de ladrillo, se compone de una campana de obra, mobiliario de madera (Leroy Merlin) con tiradores dorados (Leroy merlin) y encimera de porcelánico gris veteado. Dispone de dos zonas de trabajo enfrentadas y puntos de luz decorativos (Sklum) que acentúan su carácter práctico sin renunciar al diseño. En la pared, una ventana de vidrio ahumado, integrada con mucha precisión y estilo, deja pasar la luz hacia el baño del dormitorio principal.



Mucho más que dos estudios de trabajo

Para una pareja que trabaja a diario desde casa, disponer de dos estudios independientes, adaptados y personalizados era una condición esencial. Ambos espacios reflejan sus profesiones creativas y su forma de entender el diseño.

El primer estudio se ubica a la derecha de la vivienda, con una gran ventana de madera (la original) que se asoma directamente a la calle. El acceso se realiza a través de una puerta de vidrio con cerramientos de hierro negro, inspirada en los cristales originales de la casa. Encontrar una pieza de vidrio similar fue todo un desafío, pero su presencia aporta mucha singularidad. Este cerramiento permite que el despacho quede conectado visualmente con el salón. Unas cortinas en tono caldera permiten matizar la luz y crear intimidad cuando es necesario, mientras que, al abrirlas, toda la claridad que entra por la ventana se proyecta hacia el salón. Además, al poder abrir completamente las puertas, este espacio se convierte en un pasante de fachada a fachada, ampliando el ambiente y ofreciendo gran versatilidad en reuniones. En el interior, destacan el techo abovedado, diversas piezas antiguas, una gran mesa de madera y una silla ergonómica de oficina. Como nota distintiva, y aprovechando la altura de la vertical, se ha incorporado una litera elevada, cuya creación comparte volumen con el dormitorio principal contiguo, sin alterar la armonía ni la estética.

El segundo estudio, situado al lado del comedor, puede verse desde la mesa principal y el rincón desayunador gracias a una gran ventana de cristal con marcos de hierro negro, que permite que la luz circule entre estancias y ponga en valor la pared de ladrillo visto que se ha conservado en su interior. El acceso se realiza a través de un arco con cortina neutra, compartido con el baño de invitados. Una mesa amplia y sillas cómodas se combinan con estanterías abiertas, cuadros y elementos decorativos. Una lámpara de esparto trenzado completa un conjunto repleto de texturas.

Baños de efecto cueva
Para transmitir una sensación de recogimiento y privacidad, los dos baños de la vivienda se conciben como auténticos espacios de refugio, donde el color se convierte en protagonista y marca la personalidad de cada uno. Inspirados en una cueva, combinan azulejos (Nais) con paredes pintadas en tonos coordinados y una grifería cuidadosamente seleccionada. El baño del dormitorio principal se reviste en una gama de verdes que invita a la calma, realzada por grifería dorada. El baño de día o de invitados apuesta por un cálido tono naranja, acompañado de complementos en acabado cobre.



Un dormitorio principal destinado a la calma y el equilibrio

Al acceder al dormitorio principal, lo primero que se descubre es el vestidor, totalmente en blanco, que actúa como elemento separador: a la derecha, queda la zona de descanso y, a la izquierda, el baño en suite, cuya puerta es más discreta que las del resto de la vivienda.

El cabecero se ha diseñado como un nicho con el techo ligeramente más bajo, una solución arquitectónica que aporta sensación de abrigo y calidez. Esa parte superior que sobresale es el espacio dado a la cama-litera del estudio contiguo.

La estancia se abre al exterior mediante una gran ventana blanca que inunda el espacio de luz natural. Una pared de ladrillo visto recuperada añade autenticidad, sirviendo como telón de fondo a una decoración serena, donde los tonos neutros y los textiles suaves se combinan con toques de verde, en armonía con el interior del baño. El mobiliario, en su mayoría piezas recuperadas o reinterpretadas, subraya la belleza de la sencillez.

Continuidad mimetizada para el dormitorio de invitados
El acceso al dormitorio de invitados se realiza a través de una ingeniosa puerta panelada, mimetizada con la pared y el rodapié, que pasa casi inadvertida y permite mantener la pureza visual del conjunto. Esta estancia conserva los techos originales, prolongando así el carácter arquitectónico que recorre toda la vivienda. En el centro de la estancia, una sencilla cama nido preside el espacio. Un ambiente discreto, acogedor y coherente con la línea general del proyecto.

Ficha técnica

  • Tipo: Casa Bóveda.
  • Ubicación: Valencia.
  • Tamaño: 92 m2.
  • Estudio de arquitectura e interiorismo: Anabel Soria Arquitectura e Interiorismo.
  • Arquitecta e interiorista: Anabel Soria.
  • Fases del proyecto: reforma, interiorismo y decoración.
  • Fotos: AM Studio.


FOTO PRINCIPAL.: Cocina desde el salón-comedor.

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