La segunda jornada de REBUILD 2026, la mayor feria dedicada a la construcción industrializada en Europa,ha constatado que la industrialización se está alzando como solución para ampliar de forma inmediata la oferta residencial a la velocidad que exige el mercado. Sobre esta idea ha pivotado el debate entre los expertos ...
La segunda jornada de REBUILD 2026, la mayor feria dedicada a la construcción industrializada en Europa,ha constatado que la industrialización se está alzando como solución para ampliar de forma inmediata la oferta residencial a la velocidad que exige el mercado. Sobre esta idea ha pivotado el debate entre los expertos presentes en el encuentro, que ha citado a administraciones, constructoras, promotoras, arquitectos, fabricantes y stakeholders. Todos ellos han coincidido en que el éxito del PERTE de la Industrialización de la Vivienda dependerá de la capacidad real para eliminar los cuellos de botella que siguen limitando el despliegue del modelo.
Por ello, uno de los primeros consensos ha llegado en torno a la normativa. Maribel Vergara, directora del PERTE de la Industrialización de la Vivienda del MIVAU, ha admitido que "el sector sigue encontrándose con un marco legal pensado para una construcción tradicional que no distingue con claridad entre obra in situ e industrializada". En su opinión, esa falta de reconocimiento afecta tanto a la contratación como al suministro y se suma a otras rigideces, como las derivadas de la Ley del Suelo o de la disparidad terminológica existente en torno a qué se entiende exactamente por construcción industrializada. El mensaje ha sido claro en este sentido: "sin armonización normativa no habrá escala y, sin escala, no habrá una industria capaz de responder al desafío de la vivienda".
Otro de los puntos de encuentro ha tenido como protagonista a la financiación y la necesidad de flexibilizarla al máximo para las empresas que se dedican a la industrialización. En este sentido, Iñaqui Carnicero, secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura del MIVAU, ha explicado que uno de los avances recientes más importantes ha sido la creación de una nueva línea ICO-crecimiento, anunciada el pasado martes en REBUILD 2026, para mejorar la capacidad financiera de las empresas y cubrir el circulante necesario para la edificación off-site.
Por su parte, Miguel Ángel Santos, director de negocio residencial de Molins, ha puesto cifras al reto, "levantar una empresa con capacidad para fabricar entre 2.000 y 3.000 viviendas al año exige inversiones millonarias que muchas empresas no pueden asumir con su estructura actual. Actualmente, entre los industrializadores más grandes podemos estar entre las 6.000 u 8.000 viviendas al año, y se necesitan 200.000, por tanto, el porcentaje todavía es muy bajo, para que esto aumente se necesita financiar más y mejor".
Alex Bulbena, consejero de Hormipresa, ha puesto el foco también en la falta de mano de obra especializada y la limitada capacidad productiva actual. En su opinión, "el sector necesita avanzar hacia un cambio de paradigma que deje atrás la lógica tradicional de la obra in situ para apostar por procesos más estandarizados y automatizados". Aunque ha reconocido que España parte de una menor presión para industrializar que otros países europeos por sus menores costes laborales, ha asegurado que ya se perciben signos de avance y ha defendido que el PERTE será clave para acercar al país a los niveles europeos. Con todo, ha insistido en que la estabilidad de la demanda, un marco regulatorio favorable y una mayor certidumbre para el inversor serán determinantes para consolidar esta transformación.
El diagnóstico de Luis Ilundain, CEO de Viguetas Navarras, se resume en que "necesitamos suelo, y las administraciones deben facilitar el acceso a este para desarrollar proyectos de gran envergadura". Además, un modelo industrializado no solo ofrece eficiencia en la construcción, sino que también es sostenible, ya que no genera residuos. El futuro de la industria de la vivienda es prometedor, pero requiere del apoyo continuo de las administraciones y valentía por parte de todos los actores involucrados".
Las oportunidades que aportan los sistemas constructivos modulares han sido el centro de la intervención de Francesc Madurell, director financiero de Grup PMP, que ha señalado que "para el cliente particular, la principal ventaja de la construcción industrializada es la planificación completa del proyecto, lo que genera tranquilidad al saber con precisión los tiempos de inicio y finalización. Además de una reducción de plazos, entre un 30% y 40%. Para los clientes profesionales, como promotores y arquitectos, los beneficios se reflejan en la mejora de los servicios post-venta y la rentabilidad, ya que la eficiencia operativa de la industrialización reduce el coste de financiación y acelera los plazos, lo que mejora directamente la rentabilidad de los proyectos".
Así, esta segunda jornada de REBUILD 2026 ha dejado claro que, para que el sector avance, es crucial la colaboración entre las administraciones públicas y el sector privado para lograr una normalización, la puesta a disposición de nuevo suelo y la atracción de talento. Con el apoyo adecuado, la construcción industrializada seguirá con su plan de expansión, contribuyendo a la ampliación del parque residencial asequible, más descarbonizado.