Cada vez prestamos más atención a cómo nos hace sentir nuestra casa. Más allá de la estética, el interiorismo se está consolidando como una herramienta capaz de influir directamente en nuestro bienestar diario. La distribución, la iluminación, los materiales o el nivel de estímulos visuales pueden favorecer la calma o, ...
Cada vez prestamos más atención a cómo nos hace sentir nuestra casa. Más allá de la estética, el interiorismo se está consolidando como una herramienta capaz de influir directamente en nuestro bienestar diario. La distribución, la iluminación, los materiales o el nivel de estímulos visuales pueden favorecer la calma o, por el contrario, generar tensión.
Para la interiorista Natalia Zubizarreta, diseñar una vivienda implica mucho más que crear espacios bonitos. "Las formas, los colores, los materiales e incluso los sonidos que nos rodean influyen directamente en cómo se siente nuestro cerebro en un espacio", explica. Cuando una casa cuenta con una distribución clara, buena iluminación natural, materiales agradables y una sensación de orden, el cuerpo tiende a relajarse de forma natural.
Uno de los aspectos clave para lograrlo es diseñar pensando en el uso real de la vivienda. "Para mí el orden empieza en el proyecto, no en los hábitos. Cuando cada cosa tiene su lugar y el diseño responde a las rutinas de quienes viven en la casa, mantener el orden se vuelve mucho más sencillo", señala.

Los materiales naturales también juegan un papel importante en la creación de ambientes acogedores. Maderas, fibras vegetales o tejidos como el lino aportan textura, calidez y una conexión con lo esencial que favorece la sensación de calma. Combinados con una buena gestión de la luz natural, ayudan a crear interiores más equilibrados y confortables.
En este contexto, el concepto de lujo también está cambiando. "Cada vez valoramos más aquello que nos hace sentir bien cuando estamos en casa: la calma, la luz o la comodidad", afirma Zubizarreta. "El verdadero lujo es poder llegar a casa y sentir tranquilidad. Ese silencio visual, donde nada sobra y todo tiene sentido, se está convirtiendo en uno de los valores más apreciados en el interiorismo actual", reconoce.