Desde su experiencia al frente de su estudio por más de diez años, la interiorista Natalia Zubizarreta analiza los errores más habituales en una primera reforma y comparte las claves para evitarlos.1. Pensar antes en la estética que en la forma de vivir"Más que hablar de errores, me gusta hablar ...
Desde su experiencia al frente de su estudio por más de diez años, la interiorista Natalia Zubizarreta analiza los errores más habituales en una primera reforma y comparte las claves para evitarlos.
1. Pensar antes en la estética que en la forma de vivir
"Más que hablar de errores, me gusta hablar de prioridades", explica Natalia Zubizarreta. Uno de los fallos más frecuentes es comenzar la reforma pensando en acabados, colores o tendencias, sin haber reflexionado antes sobre cómo se quiere vivir la casa.
Antes de elegir estos detalles, la interiorista recomienda analizar rutinas, necesidades de almacenaje, relación entre espacios y entrada de luz natural. Cuando el proyecto parte de una base funcional sólida, el resultado no solo es estéticamente atractivo, sino coherente y cómodo en el día a día. La estética, en realidad, llega como consecuencia de una buena planificación.

2. Iniciar la obra sin un proyecto completamente definido
Otro error habitual es empezar la obra sin haber cerrado previamente todos los detalles. Contar con planos definidos, materiales seleccionados y un presupuesto detallado aporta tranquilidad y minimiza imprevistos.
"Mi principal recomendación es confiar en un equipo profesional que acompañe durante todo el proceso", señala. Un proyecto bien trabajado antes del inicio de la obra no solo optimiza tiempos, sino que también evita decisiones improvisadas que pueden encarecer el resultado final.
3. No prever margen en tiempos y presupuesto
Las reformas requieren planificación y cierto margen de maniobra. Ajustar el presupuesto al límite o fijar plazos demasiado estrictos puede generar tensiones innecesarias.
Reservar una pequeña partida para ajustes o posibles cambios permite afrontar cualquier imprevisto con serenidad. Del mismo modo, contemplar tiempos realistas ayuda a que el proceso se desarrolle de forma ordenada y sin prisas.
4. Descuidar detalles que marcan la diferencia
Hay aspectos que suelen pasarse por alto y que, sin embargo, resultan determinantes en el resultado final.
La iluminación, por ejemplo, no solo cumple una función técnica, sino que transforma por completo la atmósfera de un espacio. Un buen diseño lumínico aporta calidez, profundidad y versatilidad.
El almacenaje bien planificado es otro de los grandes aliados de una vivienda equilibrada: favorece el orden y contribuye a una sensación visual armónica.
Las tres claves para una reforma exitosa
Para Natalia Zubizarreta, una buena reforma se apoya en tres pilares básicos:
Cuando estos puntos están bien trabajados, la reforma se convierte en un proceso ordenado, ilusionante y enriquecedor. Porque reformar no es solo cambiar un espacio: es diseñar la manera en que queremos vivirlo.
FOTO PRINCIPAL.: Natalia Zubizarreta, interiorista. Fotografía: retrato de Patricia Valdés.