El baño ha pasado de percibirse como un espacio meramente funcional a convertirse en un lugar asociado al bienestar y al cuidado personal. El auge del autocuidado y la creciente valoración de los momentos dedicados a desconectar y recargar energía han impulsado esta tendencia que se consolida cada vez más en ...
El baño ha pasado de percibirse como un espacio meramente funcional a convertirse en un lugar asociado al bienestar y al cuidado personal. El auge del autocuidado y la creciente valoración de los momentos dedicados a desconectar y recargar energía han impulsado esta tendencia que se consolida cada vez más en los hogares. Según una encuesta realizada por la empresa de equipamiento para el baño Roca, el 78 % de los españoles considera el baño como el espacio de la casa donde puede encontrar mayor paz y tranquilidad.
En este contexto, la bañera ha recuperado protagonismo como elemento central vinculado a la relajación. Más allá de su función práctica, se asocia cada vez más con momentos de descanso y disfrute personal. El estudio señala que "un tercio de los usuarios la reserva para ocasiones especiales, como los fines de semana, cuando se dispone de más tiempo para uno mismo, o durante pequeñas escapadas lejos de casa". No obstante, la ducha sigue manteniendo un papel clave en la rutina diaria. Su rapidez y practicidad la convierten en la opción preferida para quienes buscan empezar el día con un ritmo más ágil.
Las preferencias entre bañera y ducha responden, en gran medida, a los hábitos y al ritmo de vida de cada persona. Mientras la ducha se integra con facilidad en las rutinas diarias, la bañera suele asociarse a momentos en los que se busca bajar el ritmo y dedicar más tiempo al cuidado personal. Esta diferencia en el uso refleja también cómo el baño se ha transformado en un espacio capaz de adaptarse a distintas necesidades a lo largo del día. La distribución del baño también influye directamente en la experiencia que ofrece. De hecho, según la misma encuesta, el 61 % de la población considera que el orden y la organización son elementos clave para generar sensación de calma. Pero no solo importa la funcionalidad, el estilo del espacio juega un papel fundamental. Contar con un diseño que refleje la personalidad de quien lo utiliza contribuye a elevar el bienestar y a convertir el baño en un lugar más acogedor. En este sentido, la innovación y la personalización han tomado relevancia, ya que permiten adaptar el espacio a necesidades específicas de comodidad y uso. En términos de estética, según el grupo Porcelanosa, las previsiones para 2026 apuntan a que el estilo mediterráneo se impondrá, destacando materiales más orgánicos y naturales, tonos cálidos y acabados que aportan sensación de calidez y armonía Esta combinación de organización, confort personalizado y elección de materiales crea un entorno donde la funcionalidad y la experiencia sensorial se encuentran.
FOTO PRINCIPAL.: Strohm Teka.
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