Todo empezó con la búsqueda de aire fresco en la cocina entendida como espacio vital. Un concepto que para BORA siempre ha sido una misión. El objetivo: garantizar un aire limpio y fresco eliminando la campana extractora tradicional que, a pesar de su función esencial, interrumpía la convivencia y comprometía ...
Todo empezó con la búsqueda de aire fresco en la cocina entendida como espacio vital. Un concepto que para BORA siempre ha sido una misión. El objetivo: garantizar un aire limpio y fresco eliminando la campana extractora tradicional que, a pesar de su función esencial, interrumpía la convivencia y comprometía la estética de un espacio que hoy más que nunca representa el corazón del hogar y de la vida familiar. Fue en 2007 cuando BORA, adelantándose a su tiempo y al propio mercado, replanteó el diseño convencional para redefinir un electrodoméstico y reorientar sus prioridades. Su fundador, Willi Bruckbauer, carpintero de sexta generación, comenzó a desarrollar una nueva forma de vivir la cocina, poniendo el foco en la calidad del aire y el bienestar en este espacio.A través de una nueva concepción del espacio y del flujo de aire —donde antes no existía—, y con el objetivo claro de que cocinar dejara de interferir en el bienestar dentro del hogar, BORA impulsó una revolución silenciosa.
Del mismo modo que cada vez buscamos mayor calidad en los alimentos, los ingredientes y las técnicas de cocción, resulta evidente que el bienestar también depende de la calidad del aire en el espacio donde se preparan y se disfrutan. Es precisamente durante el proceso de cocinado, cuando los olores se intensifican y se liberan vapores y otras sustancias, cuando introducimos la mayor cantidad de emisiones en el aire interior. Estas emisiones deben extraerse correctamente y eliminarse o reintroducirse de forma segura en la cocina tras su filtrado. No basta con extraer el aire: es necesario filtrarlo —y hacerlo con rapidez—antes de que estas sustancias escapen al alcance de los sistemas de extracción y permanezcan en el ambiente, la ropa o el cabello.De hecho, estos olores afectan a uno de nuestros sentidos sin que apenas lo percibamos.
El riesgo más habitual es lo que se conoce como "fatiga olfativa": dejar de distinguir entre olores agradables y desagradables, perdiendo así una capacidad esencial para disfrutar plenamente del sabor en la cocina. Es aquí donde entra en juego la tecnología.
Una nueva generación de filtros de carbón activo
En este contexto se desarrollan los nuevos filtros de carbón activo BORA eSwap y eSwapPlus, reconocibles por su asa azul e incluidos en el equipamiento de la familia BORA Pure, una gama compuesta por cuatro sistemas compactos de extracción de superficie. Estos filtros de olores nacen con el objetivo de ofrecer la máxima calidad del aire y garantizar los estándares de filtrado más exigentes del sector.Conviene saber que cualquier sistema de extracción de BORA integra dos filtros: un filtro de grasa de acero inoxidable y un filtro de carbón activo.
En este sentido, la eficacia en la eliminación de olores depende en gran medida de la superficie del filtro: cuanto mayor es la superficie del carbón activo, mayor es su capacidad de filtrado. BORA garantiza un rendimiento óptimo gracias a una superficie de filtrado extragrande de 4.500 cm², lo que permite una eliminación eficaz de los olores. Gracias a un flujo de aire optimizado, el aire circula de manera uniforme a lo largo de toda la superficie del filtro. Además, BORA incorpora una capa específica antiolor para pescado, especialmente eficaz en la eliminación de olores intensos.