Accionamos un interruptor decenas de veces al día sin apenas pensarlo. Un gesto automático, casi invisible, que sin embargo marca el primer contacto entre las personas y la luz de sus espacios. Por ello, con motivo del Día Internacional de la Luz, que se celebra el próximo 16 de mayo, Font ...
Accionamos un interruptor decenas de veces al día sin apenas pensarlo. Un gesto automático, casi invisible, que sin embargo marca el primer contacto entre las personas y la luz de sus espacios. Por ello, con motivo del Día Internacional de la Luz, que se celebra el próximo 16 de mayo, Font Barcelona reivindica el papel del interruptor como parte esencial de la experiencia lumínica y del diseño interior. En este sentido, el Día Internacional de la Luz nació para poner en valor la importancia de la luz en ámbitos como la ciencia, la cultura, el arte o la tecnología. Pero existe otra dimensión más cotidiana que suele pasar desapercibida: la manera en la que convivimos con ella en nuestros hogares.
Para Font Barcelona, la experiencia de la luz no empieza en la luminaria, sino en el mecanismo que la activa. El interruptor deja así de ser un elemento puramente funcional para convertirse en una pieza que influye en la percepción del espacio y en la relación del usuario con su entorno. "Cada interacción con la luz comienza en el mecanismo. Su diseño también forma parte de cómo se vive un espacio", señala Roger Font, CEO de Font Barcelona.
Los mecanismos de Font Barcelona combinan precisión técnica, materiales de alta calidad y una estética concebida para integrarse de forma natural en la arquitectura interior. La filosofía es sencilla: diseñar objetos discretos visualmente, pero capaces de aportar valor en cada interacción. Sobre todo, porque la atmósfera de un espacio no depende únicamente de la luz que lo ilumina, sino también de cómo se activa y se experimenta en el día a día.