h3o architects, el estudio de arquitectura barcelonés formado por Adrià Orriols, Joan Gener y Miquel Ruiz, presenta su último proyecto de rehabilitación residencial: Casa Plató, ubicada en el barrio de Gràcia, Barcelona. Se trata de la reforma de una singular vivienda unifamiliar de finales del siglo XIX que, a lo ...
h3o architects, el estudio de arquitectura barcelonés formado por Adrià Orriols, Joan Gener y Miquel Ruiz, presenta su último proyecto de rehabilitación residencial: Casa Plató, ubicada en el barrio de Gràcia, Barcelona. Se trata de la reforma de una singular vivienda unifamiliar de finales del siglo XIX que, a lo largo de los años, ha servido como escenario de numerosos rodajes cinematográficos. La intervención parte de una tensión fundamental entre preservación y transformación: actualizar la casa para hacerla habitable hoy, sin perder el carácter que la hace única como plató.
La historia de la casa se remonta a finales del siglo XIX, cuando el propietario adquirió una antigua masía en Gràcia y la transformó añadiendo una torreta, galerías, molduras y balaustres, convirtiendo una edificación austera en una casa de presencia señorial. A medida que el barrio experimentó un proceso de densificación y los extensos jardines fueron reemplazados por nuevas edificaciones, esta vivienda mantuvo su área verde original y preservó sus interiores, incluidos muebles, alfombras, lámparas y espejos. Esta característica distintiva la ha convertido en un espacio que refleja una época pasada y, por ello, ha sido seleccionada en numerosas ocasiones por la industria cinematográfica para servir como escenario, en producciones dirigidas por Carla Simón y Carlos Marques-Marcet, así como en películas protagonizadas por Ángela Molina, Enric Auquer y David Verdaguer.
El encargo surge con el paso de una generación a otra: el nuevo propietario quería habitar la casa con comodidad, pero sin borrar el alma que la hacía única para los rodajes. El estudio h3o architects asumió el proyecto con la firme convicción de que la preservación de dicho patrimonio resultaba indispensable. El cliente "nos explicó que otras propuestas que había recibido implicaban demoler por completo los interiores, algo que no encajaba con su deseo de preservar la memoria del lugar. Fue entonces cuando comenzamos a imaginar juntos un proyecto que equilibrara transformación y permanencia". La intervención se ha enfocado en la planta baja y las zonas exteriores adyacentes, concentrándose en tres ejes principales: la ampliación de la cocina, la creación de un nuevo baño y la incorporación de nuevas aperturas que llevan la luz natural hasta el corazón de la casa. Además, se ha incorporado una terraza que mejora la conexión con el jardín, visualmente integrada en el conjunto gracias a la continuidad de los azulejos azules característicos del patio. Paralelamente, se ha llevado a cabo una cuidadosa restauración de los elementos patrimoniales existentes: pavimentos hidráulicos, radiadores antiguos, molduras y colores originales, conservados como parte esencial de la identidad de la vivienda.
Para definir la intervención, el equipo analizó la filmografía rodada en la casa: "a través de estas películas pudimos observar cómo se había representado la cocina, los pasillos o la sala, y esto nos ayudó a definir una intervención casi quirúrgica, que respetara la identidad cinematográfica y doméstica de la casa al mismo tiempo", explican los arquitectos. La cocina antigua ha permanecido prácticamente intacta; aún conserva los muebles de madera pintada y el fregadero de mármol que atestiguan su historia. La intervención realizada ha sido precisa y cuidadosa, ampliando el espacio y modernizando solo los elementos esenciales sin perder el carácter original.
Por su parte, el nuevo baño se inspira en los espacios domésticos de los años treinta y el imaginario higienista del primer movimiento moderno. El espacio se ha resuelto con paramentos de gresite blanco, pavimento oscuro y un lavabo de acero inoxidable y mármol de formas ondulantes. El elemento central es una ducha circular envuelta por una cortina perimetral, que transforma el gesto cotidiano de ducharse en una escena casi teatral. Finalmente, el comedor, considerado el espacio más distintivo y emblemático del inmueble, mantiene intactos elementos como el papel pintado, las molduras de yeso, las baldosas hidráulicas, alfombras, lámparas, espejos y radiadores. "Una estancia fosilizada, que actúa como una cápsula del tiempo y que preserva intacta la memoria emocional y estética de la casa", describen los arquitectos.