La interiorista española afincada en Londres, Sara Leonor, firma la primera fase de la reforma integral de una casa victoriana de cinco plantas en el barrio de Highbury. El proyecto reinterpreta la vivienda en vertical como un espacio conectado, funcional y profundamente familiar, donde el color y el diseño a ...
La interiorista española afincada en Londres, Sara Leonor, firma la primera fase de la reforma integral de una casa victoriana de cinco plantas en el barrio de Highbury. El proyecto reinterpreta la vivienda en vertical como un espacio conectado, funcional y profundamente familiar, donde el color y el diseño a medida organizan el día a día. El proyecto, actualmente en desarrollo y con una segunda fase prevista para el próximo año, abarca por ahora la cocina, office, zonas comunes, baños y habitaciones infantiles, articulando una nueva forma de habitar que integra juego, trabajo, almacenaje y calidez estética. La complejidad de la vivienda, distribuida en cinco niveles, obligaba a pensar cada planta como parte de un sistema continuo. La intervención no busca compartimentar, sino conectar. Cada espacio responde a una función concreta, pero mantiene una coherencia estética que unifica la casa como un todo.
El semisótano, nuevo corazón doméstico
El antiguo semisótano, donde se ubicaba la cocina original, se ha convertido en el verdadero centro neurálgico de la casa. Una gran isla con encimera naranja articula el espacio y funciona como punto de encuentro. A su alrededor conviven una mesa extensible para doce comensales, zonas de almacenaje en altura y rincones pensados para que las niñas puedan estudiar o jugar mientras la familia cocina o recibe invitados. La estética general es alegre y acogedora, reflejando el carácter de la familia que buscaba incorporar color, calidez y practicidad. Junto a la cocina, un área de servicio funciona como acceso desde el jardín. Está equipada con ducha, pila y zona de herramientas, facilitando la transición entre exterior e interior. Parte del espacio actúa también como entrada principal, con perchero, cestas para zapatos y banco con almacenaje integrado. El jardín se reforzó con iluminación cálida para prolongar su uso durante todo el año.
Espacios diseñados para crecer
Uno de los espacios más representativos del proyecto es la habitación compartida de las dos niñas, concebida para fomentar su autonomía, creatividad y juego. Las camas se sitúan en el centro de la estancia, liberando el fondo para un amplio armario a medida y destinando el frente a una zona de estudio con gran mesa sin patas, cajoneras móviles y una pared completa de corcho para dibujos y notas.
El papel pintado, con hadas y mundos mágicos en tonos verdes orgánicos, refuerza la atmósfera natural y lúdica. El suelo se reviste con moqueta para mejorar la insonorización y aportar confort, mientras una lámpara colgante de gran formato introduce un aire de cabaña de bosque. Entre las ventanas se integró una espaldera con colchonetas y barras, adaptada a la práctica de gimnasia que realizan ambas niñas en casa.
Tres baños, tres identidades
La reforma incluyó tres baños diferenciados: un toilet de cortesía, un baño infantil abierto con dos pilas y ducha pensada para el uso diario de las niñas, y un shower room para los padres. Este último destaca por su combinación de terrazo azul y terracota, que se prolonga del suelo a las paredes, aportando continuidad visual y calidez. La bañera existente fue sustituida por una ducha abierta con buena iluminación y sin mampara, ganando amplitud. Se incorporaron muebles a medida pintados del mismo tono suave terracota rosado que el fondo del espejo y encimeras de piedra natural. En el baño infantil, todo está abierto y adaptado a la edad de las niñas: cada una tiene su pila, hay espejos que reflejan los dibujos del mural, en los que trabajó durante semanas una artista colaboradora, que pintó composiciones únicas llenas de animales, mariposas y elementos naturales que se fueron incorporando según los gustos de las niñas. También se transformó el Home Office de la última planta, con moqueta nueva, mobiliario de pino pintado a mano, estanterías de madera y espacio para archivo legal. Se renovaron suelos, paredes y techos para equilibrar lo profesional y lo personal, con un lenguaje cálido y sobrio.
La intervención actual abarca todas las zonas de uso común y familiar, dejando para la segunda fase de 2027 los dos salones, la escalera y el dormitorio de los padres, que se sitúan en las plantas superiores. "Ha sido un proyecto especialmente creativo, porque implicaba entender y dar forma a una vivienda vertical y compleja, con cinco plantas y distintos niveles que debían funcionar como un todo coherente. El resultado es un hogar muy conectado, funcional y con una identidad muy marcada, y lo más gratificante ha sido ver lo contenta que ha quedado la familia. Esa satisfacción compartida es lo que nos ha llevado a seguir trabajando ya en la segunda fase de la reforma", señala la diseñadora.