Cada 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente pone el foco en la gestión eficiente del agua, uno de los desafíos más importantes de las próximas décadas. La ineficiencia más común se produce durante el tiempo de espera hasta que el agua caliente alcanza la temperatura de servicio en ...
Cada 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente pone el foco en la gestión eficiente del agua, uno de los desafíos más importantes de las próximas décadas. La ineficiencia más común se produce durante el tiempo de espera hasta que el agua caliente alcanza la temperatura de servicio en el punto de consumo. Este proceso, habitual tanto en el sector residencial como en hoteles, centros sanitarios, complejos deportivos y edificios de uso público, conlleva el desperdicio de miles de litros de agua al año. Ante la creciente presión sobre los recursos hídricos y la urgencia de mejorar la eficiencia de los edificios, la optimización de los sistemas de agua caliente sanitaria (ACS) se posiciona como una de las áreas con mayor potencial de ahorro inmediato. Actualmente, la innovación técnica permite mitigar estas pérdidas mediante soluciones capaces de suministrar agua caliente de forma prácticamente instantánea, logrando un equilibrio idóneo entre sostenibilidad, confort y rendimiento hidráulico.
Una acción que se repite miles de veces al día
Dejar correr el agua unos segundos hasta que se calienta es un hábito tan automatizado en nuestra rutina diaria que rara vez se asocia al concepto de derroche. Sin embargo, la repetición constante de este gesto en viviendas, cadenas hoteleras, hospitales, residencias y centros corporativos genera un volumen de consumo oculto de enorme magnitud. Aunque la pérdida unitaria parezca insignificante, el impacto adquiere una dimensión alarmante al analizarse de forma acumulada, donde la suma de los usos diarios se traduce en miles de litros de agua potable que terminan directamente en la red de saneamiento sin haber sido utilizados. Este fenómeno trasciende la mera pérdida del recurso hídrico. Antes de llegar al grifo, cada litro de agua ha requerido procesos previos de captación, potabilización, bombeo y distribución que exigen una alta demanda energética. Por tanto, cada gota desperdiciada invalida la eficiencia de toda la cadena de gestión previa y eleva innecesariamente el coste ambiental de la instalación. En consecuencia, la modernización tecnológica de la grifería y las redes internas se convierte en la vía más efectiva para avanzar hacia un uso responsable, sin que ello penalice el confort ni la experiencia del usuario.
El origen de este problema radica en la propia dinámica de las instalaciones convencionales de ACS. Cuando un tramo de la red permanece inactivo, el agua alojada en las tuberías sufre un enfriamiento progresivo. Al abrir el grifo, ese volumen de agua enfriada es el primero en desalojarse hacia el desagüe, funcionando como un tapón mientras el caudal a temperatura de servicio recorre la distancia desde el sistema de producción hasta el punto de uso. Esta pérdida latente se agudiza de forma notable en edificios con redes capilares y recorridos hidráulicos extensos, como ocurre en el sector hotelero, complejos sanitarios, residencias o grandes viviendas unifamiliares, donde el desfase temporal y energético acumulado alcanza cotas muy elevadas. Desde la perspectiva de la eficiencia, el problema penaliza simultáneamente a dos recursos estratégicos: el agua potable y la energía necesaria para mantener el sistema operativo.
Una respuesta tecnológica a un problema cotidiano
Como respuesta a este desafío, la compañía dispone de Presto Ness Confort, un sistema domótico de vanguardia concebido específicamente para neutralizar el desperdicio de agua en la espera de ACS en entornos residenciales, hoteleros y colectivos. Este dispositivo cambia por completo el concepto de confort y funcionalidad en el ámbito de uso del baño, alcanzando el máximo ahorro y bienestar sin derramar una sola gota. El sistema utiliza una arquitectura tecnológica compuesta por módulos independientes electrónicos que se comunican entre sí de forma inalámbrica. Su funcionamiento destaca por su sencillez operativa: el usuario activa el mecanismo antes de abrir el grifo mediante un activador. En ese momento, un indicador luminoso muestra que el dispositivo ha iniciado el ciclo de recirculación inteligente para bombear el agua que se había enfriado en las tuberías y reconducirla de vuelta al sistema de calentamiento. El propio sistema avanza indicando cuándo la temperatura es la adecuada para su uso, notificando de manera visual que el agua caliente ya está disponible en el grifo sin necesidad de abrirlo para comprobarlo.