En interiorismo cada decisión estética construye el carácter de un espacio, por lo que los arquitectos han puesto el foco en lo que antes era invisible. Los interruptores y mecanismos eléctricos son ahora piezas de diseño. Un cambio que habla tanto del momento que atraviesa la arquitectura de interiores como ...
En interiorismo cada decisión estética construye el carácter de un espacio, por lo que los arquitectos han puesto el foco en lo que antes era invisible. Los interruptores y mecanismos eléctricos son ahora piezas de diseño. Un cambio que habla tanto del momento que atraviesa la arquitectura de interiores como del valor creciente del detalle artesanal frente a la estandarización. La firma española Fontini, lleva décadas trabajando esta categoría desde una perspectiva distinta: la del oficio, los materiales nobles y la integración con el lenguaje arquitectónico. Su colección Garby —con accionamiento giratorio y acabados en porcelana, madera y latón— se ha convertido en uno de los referentes para estudios que buscan cuidar la pared con el mismo nivel de exigencia que la iluminación o el mobiliario.
A continuación analizamos tres tendencias de por qué el interruptor ha dejado de pasar desapercibido:
1. El retorno de los materiales nobles. La porcelana, la madera maciza y el latón macizo han recuperado protagonismo en el interiorismo contemporáneo como reacción al exceso de plástico y acabados industriales. Los mecanismos Garby, fabricados con estos materiales, aportan textura, calidez y profundidad a una superficie que tradicionalmente se dejaba en un segundo plano.
2. La "slow decoration" y el valor de lo hecho a mano. Frente a la homogeneidad del mobiliario producido en masa, arquitectos e interioristas buscan piezas con carácter, historia y oficio. El mecanismo giratorio de Garby —heredero de los interruptores de principios del siglo XX— responde a esa búsqueda de autenticidad que define buena parte del diseño actual.
3. La experiencia sensorial como nuevo lujo. El diseño ya no se mide solo por lo que se ve, sino por lo que se toca y se escucha. El giro mecánico preciso, el peso de la porcelana bajo los dedos, el clic reconocible: son microexperiencias que, sumadas, construyen la sensación de un espacio cuidado.
El detalle como firma
Lo que antes era un elemento a esconder se ha convertido en una declaración de intenciones. Un interruptor de diseño no solo ilumina: firma. Y en proyectos de interiorismo donde cada decisión cuenta, elegir cómo se enciende la luz empieza a ser tan importante como elegir qué luz se enciende. Por eso, colecciones como Garby, disponibles en múltiples configuraciones y acabados, permiten adaptar esta mirada a contextos tan distintos como un apartamento histórico restaurado, una vivienda contemporánea o un espacio comercial con carácter. Una prueba más de que, en interiorismo, el futuro vive en los detalles.