Natalia Zubizarreta, interiorista, da las claves de por qué algunas casas pasan de moda en cinco años 

En un momento donde la exposición continua a los estímulos visuales de las redes sociales dicta el ritmo del diseño de interiores, surge la gran pregunta: ¿por qué algunas viviendas envejecen prematuramente mientras otras mantienen su vigencia durante décadas? 

30/06/2026

Hoy en día estamos continuamente expuestos a imágenes en redes sociales y es muy fácil pensar: "quiero esa cocina", "quiero ese sofá" o "quiero ese color". Sin embargo, intentar que la casa siga todas las tendencias del momento es el error más habitual al decorar. Una casa no debería construirse ...

Hoy en día estamos continuamente expuestos a imágenes en redes sociales y es muy fácil pensar: "quiero esa cocina", "quiero ese sofá" o "quiero ese color". Sin embargo, intentar que la casa siga todas las tendencias del momento es el error más habitual al decorar. Una casa no debería construirse como un tablero de tendencias, sino alrededor de nuestras necesidades. Cuando una vivienda está llena de decisiones tomadas únicamente porque estaban de moda, lo normal es que dentro de unos años empiece a sentirse desactualizada. En cambio, cuando las decisiones responden a cómo vivimos, envejecen muchísimo mejor. Las tendencias están muy bien para inspirarnos, pero no deberían ser las que lleven el volante. Se pueden incorporar en pequeños detalles, en textiles, lámparas o accesorios que son fáciles de renovar, porque la base de la casa, en cambio, merece ser mucho más serena y atemporal.

El verdadero secreto está en diseñar una casa que hable más de las personas que viven en ella que de la época en la que fue decorada. Las viviendas que mejor soportan el paso del tiempo suelen compartir algo: materiales nobles, buena luz, una distribución pensada y una paleta serena sobre la que es fácil evolucionar con el paso de los años. Así, no es necesario reinventar toda la casa cada temporada porque la base sigue funcionando.

Pero hay algo todavía más importante, y es que la casa tenga identidad. El alma aparece cuando mezclamos piezas nuevas con otras heredadas o únicas, cuando hay libros, fotografías, objetos de viajes, una obra de arte con un significado o incluso esa butaca que lleva veinte años en la familia y sigue perteneciendo a nuestra identidad. Esas pequeñas notas son precisamente las que hacen que una casa sea auténtica. Para lograr construir esa base y asegurar que una vivienda no pase de moda, existen tres elementos esenciales en los que sí se debe invertir:

- Una buena iluminación: Cambia por completo la percepción de cualquier espacio y es una de las inversiones que más se notan a largo plazo. No se trata solo de lámparas bonitas, sino de planificar distintos puntos de luz, crear ambientes y aprovechar al máximo la luz natural.

- Materiales de calidad: Un buen suelo de madera, una piedra natural, una encimera resistente o unas carpinterías bien hechas envejecen mucho mejor que cualquier acabado que simplemente esté de moda. Con los años, la calidad siempre termina notándose.

- Un mobiliario principal cómodo y bien elegido: El sofá, la mesa del comedor o la cama son piezas que utilizamos todos los días y que suelen acompañarnos durante muchos años. Merece la pena invertir en ellas porque son las que realmente condicionan nuestra forma de vivir la casa. Después siempre habrá tiempo para cambiar detalles como cojines, alfombras, cuadros, etc., y dar un aire nuevo sin hacer una gran inversión.

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