Desde que el mercado tocó fondo tras la crisis financiera, el precio de la vivienda no ha dejado de crecer. El punto de inflexión llegó en 2014, cuando tanto la obra nueva como la segunda mano iniciaron una recuperación sostenida que se ha acelerado especialmente desde 2019. Más de una ...
Desde que el mercado tocó fondo tras la crisis financiera, el precio de la vivienda no ha dejado de crecer. El punto de inflexión llegó en 2014, cuando tanto la obra nueva como la segunda mano iniciaron una recuperación sostenida que se ha acelerado especialmente desde 2019. Más de una década después del estallido de la burbuja inmobiliaria, ambos segmentos ya registran precios superiores a los máximos alcanzados antes de la crisis, aunque la evolución ha sido más intensa en la vivienda de nueva construcción.
La vivienda de nueva construcción es la que ha experimentado el mayor incremento de precios durante los últimos años. Según el Índice de Precios de Vivienda del Instituto Nacional de Estadística (INE), la obra nueva no solo ha recuperado el terreno perdido tras la crisis, sino que ya marca máximos históricos.
Este comportamiento responde, en gran medida, a la escasez de oferta. Durante la última década, el ritmo de construcción de viviendas ha sido insuficiente para absorber una demanda creciente, lo que ha reducido el stock disponible y ha impulsado los precios. A ello se suman el aumento de los costes de construcción, el encarecimiento de los materiales y el mayor precio del suelo.
La vivienda de segunda mano, que concentra la mayor parte de las compraventas en España, también ha seguido una trayectoria claramente ascendente. Tras varios años de fuertes caídas, los precios comenzaron a recuperarse en 2014 y desde entonces han mantenido una tendencia alcista prácticamente ininterrumpida.
Aunque el incremento ha sido más moderado que en la obra nueva, la segunda mano también cotiza ya por encima de los niveles registrados antes del estallido de la burbuja inmobiliaria. La limitada oferta y la elevada demanda, especialmente en las grandes ciudades y en las zonas con mayor atractivo turístico, continúan presionando al alza los precios.
La evolución del mercado refleja un cambio de escenario. Si hace apenas una década el objetivo era recuperar la actividad inmobiliaria tras la crisis, hoy el principal desafío pasa por facilitar el acceso a la vivienda. El crecimiento de la población, la creación de nuevos hogares y la insuficiente construcción de viviendas mantienen un desequilibrio entre la oferta y la demanda que sigue impulsando los precios.
Con este contexto, tanto la obra nueva como la segunda mano se encuentran ya en niveles récord, consolidando uno de los ciclos de encarecimiento más intensos desde la recuperación del mercado inmobiliario español.
