Durante muchos años, decorar una vivienda parecía sinónimo de llenar cada rincón de muebles y todo tipo de objetos en tendencia. Sin embargo, esta forma de entender el hogar está cambiando. Cada vez son más las personas que apuestan por espacios despejados, funcionales y pensados para adaptarse a su estilo ...
Durante muchos años, decorar una vivienda parecía sinónimo de llenar cada rincón de muebles y todo tipo de objetos en tendencia. Sin embargo, esta forma de entender el hogar está cambiando. Cada vez son más las personas que apuestan por espacios despejados, funcionales y pensados para adaptarse a su estilo de vida, donde la calidad prima frente a la cantidad.
Para la interiorista Natalia Zubizarreta, esta transformación responde a una nueva manera de habitar los espacios. "No se trata de tener menos por seguir una moda o una corriente estética, sino de elegir mejor para vivir mejor". Frente a la acumulación de accesorios, la experta en interiorismo defiende invertir en pocas piezas, pero bien seleccionadas. Un sofá, una mesa que acompañe durante años o una iluminación bien resuelta son algunos de los elementos capaces de transformar una vivienda en mucho más que una sucesión de objetos sin un propósito definido.
Tal y como nos indica Natalia, antes de hacer una compra debemos pensar que la adquisición cumpla, al menos, una de estas tres funciones: ser útil, aportar belleza o tener un valor emocional. Si no responde a ninguna de ellas, probablemente no sea necesaria. Una filosofía que favorece a crear espacios más flexibles y fáciles de mantener, capaces de evolucionar con el tiempo sin necesidad de renovar continuamente la decoración. Además de contribuir a un consumo más consciente y sostenible.
"Las casas con personalidad no nacen de comprar más, sino de tomar mejores decisiones", concluye Natalia Zubizarreta.