Cuando una reforma responde a cómo funciona y se vive la casa, el gasto puede convertirse en una inversión que se nota cada día: más confort, menor consumo y menos cambios innecesarios en el futuro. El coste actual de la energía invita a mirar las reformas de otra manera. Conseguir ...
Cuando una reforma responde a cómo funciona y se vive la casa, el gasto puede convertirse en una inversión que se nota cada día: más confort, menor consumo y menos cambios innecesarios en el futuro. El coste actual de la energía invita a mirar las reformas de otra manera. Conseguir una casa menos dependiente de la calefacción o el aire acondicionado puede marcar una diferencia real. En 2025, 7,8 millones de personas en España no pudieron mantener su hogar a una temperatura adecuada en invierno, según EAPN. "Reformar no debería consistir únicamente en cambiar la cocina o elegir un suelo más actual. También es una oportunidad para corregir todo lo que hace que una casa resulte fría en invierno, demasiado calurosa en verano u oscura durante buena parte del día", explica Carlos Rubio, interiorista y director de Insenia. El interiorismo puede incorporar el ahorro al proyecto a través de la distribución, la luz y los materiales. Y si eso afecta al aislamiento o las instalaciones, es importante estudiarlo con los profesionales adecuados.
Antes de reformar, observar cómo se vive la casa
La orientación, las ventanas, las horas de sol y el uso de cada estancia ayudan a decidir dónde invertir. Una habitación puede ser fría porque la ventana no cierra bien; un salón, caluroso porque recibe sol directo; y un pasillo, oscuro porque un mueble bloquea la luz. "Cambiar una cocina que todavía funciona puede aportar poco ahorro. Reparar una ventana, proteger del sol una fachada expuesta o cerrar una zona que apenas se utiliza puede reducir el consumo durante años. Ahorrar no significa reformar más barato, sino invertir donde la casa lo necesita de verdad", apunta Rubio.
Por eso, desde Insenia señalan siete decisiones de interiorismo que pueden reducir el consumo:
- Evitar que el frío y el calor entren en casa. Comprobar que no entre aire por puertas y ventanas, aislar los cajones de las persianas o instalar doble acristalamiento ayuda a conservar una temperatura agradable. También conviene no cubrir los radiadores con muebles o cortinas largas.
- Proteger la casa del sol. Toldos, persianas, estores o cortinas térmicas evitan que las estancias se recalienten. Mantenerlos cerrados durante las horas de más sol y recogerlos cuando baja la temperatura reduce la necesidad de aire acondicionado. Un ventilador de techo también refresca con un consumo menor.
- Adaptar la distribución a la vida diaria. Cerrar el despacho al terminar la jornada o independizar una zona de poco uso evita climatizar más metros de los necesarios. También conviene situar el rincón de trabajo o lectura cerca de una ventana y aprovechar en invierno las estancias más soleadas.
- Dejar que la luz natural llegue más lejos. Alejar los muebles altos de las ventanas, sustituir un tabique por una puerta acristalada o elegir paredes y acabados claros permite aprovechar la claridad durante más horas.
- Iluminar solo donde hace falta. Además de usar LED, separar los encendidos y combinar la luz general con lámparas de lectura o trabajo evita iluminar toda la estancia. Los reguladores de intensidad y los sensores en zonas de paso también ayudan a reducir el consumo.
- Elegir materiales que duren. Un suelo resistente, una madera que pueda repararse o una funda que pueda quitarse evitan sustituciones prematuras. Alfombras, cortinas y otros textiles también aportan sensación de abrigo en las zonas más frías, aunque no sustituyen a un buen aislamiento.
- Ventilar en el momento adecuado. Abrir ventanas enfrentadas durante unos minutos renueva el aire con rapidez. En verano conviene hacerlo a primera hora o por la noche; en invierno, durante las horas más templadas, para conservar mejor la temperatura interior.

Ahorrar energía también es una cuestión social
Vivir en una casa que necesita mucha energía para mantenerse confortable afecta especialmente a los hogares con menos recursos. Desde Insenia recomiendan empezar por los cambios que más pueden mejorar el confort y reducir el consumo y, si el presupuesto no permite reformar toda la casa, realizar las mejoras poco a poco. "No todo el mundo puede hacer una gran obra, pero sí debería saber qué cambio tendrá más efecto en su casa y cuál conviene dejar para después. Un buen proyecto evita gastar dos veces y permite que cada mejora prepare la siguiente", sostiene Carlos Rubio.
Por eso, tomar las decisiones antes de empezar la reforma ayuda a controlar el presupuesto. Elegir el pavimento, los sanitarios o la grifería, concretar los puntos de luz y comprobar que algunas partidas como la retirada de escombros, la pintura y los remates están incluidos evita compras precipitadas y gastos inesperados. Como explica Insenia en su "Guía para evitar sobrecostes", comparar presupuestos que incluyan los mismos trabajos y reservar una parte para los imprevistos reales permite invertir con más seguridad. Porque una casa eficiente no se consigue llenándola de tecnología, sino tomando decisiones sencillas sobre la luz, el sol, la ventilación y la distribución.