Entrar en la habitación de un hotel suele marcar el comienzo de la experiencia. La cama, la iluminación, la temperatura, el orden, los acabados y también el baño. Este espacio en concreto tiene una particularidad frente a otros elementos del alojamiento: es un entorno eminentemente funcional en el que el huésped ...
Entrar en la habitación de un hotel suele marcar el comienzo de la experiencia. La cama, la iluminación, la temperatura, el orden, los acabados y también el baño. Este espacio en concreto tiene una particularidad frente a otros elementos del alojamiento: es un entorno eminentemente funcional en el que el huésped necesita que todo responda de forma inmediata cuando abre el grifo, regula la temperatura, se ducha o utiliza el lavabo. No busca aprender a manejar una instalación. En medio de la transformación tecnológica, hay elementos mucho más sencillos que continúan teniendo un peso directo en la experiencia del huésped. Uno de ellos es el baño y, dentro de él, la grifería.
Una regulación sencilla de la temperatura, un caudal confortable, la ausencia de salpicaduras y un funcionamiento suave y preciso contribuyen a que la experiencia resulte natural. Cuando sucede lo contrario, el baño gana un protagonismo que ningún hotel desea. Una grifería deteriorada, un mando con holguras, dificultades para alcanzar la temperatura adecuada o un caudal poco confortable pueden transmitir una sensación de falta de mantenimiento que termina afectando a la percepción general del establecimiento. Por ello, la selección de la grifería hotelera debe ir mucho más allá de su apariencia y contemplar las condiciones reales de funcionamiento y uso.
La temperatura, una cuestión de confort y precisión
Si hay una función de la grifería que adquiere especial importancia en un hotel es el control de la temperatura. Por esta razón, la regulación debe ser intuitiva. El caudal tiene que responder de forma predecible y la temperatura debe poder ajustarse sin movimientos bruscos ni cambios difíciles de controlar. En las zonas de ducha, estas cuestiones adquieren todavía mayor relevancia. La temperatura y el caudal condicionan directamente el confort durante el uso, por lo que una regulación poco precisa puede obligar a realizar ajustes sucesivos y generar una sensación de incomodidad desde el primer momento. La selección de la grifería debe considerar, por tanto, parámetros como la presión disponible, el caudal, los sistemas de regulación y las condiciones concretas de cada instalación.
Estas necesidades son especialmente relevantes en zonas wellness, spas y espacios de uso compartido dentro de los establecimientos hoteleros, donde la tecnología puede contribuir tanto al confort del usuario como a un mayor control del funcionamiento de la instalación.
En este tipo de espacios, Presto Ibérica cuenta con soluciones electrónicas como Domo Sensia DM, un sistema para ducha que incorpora tecnología de sensor, función Start/Stop, cierre automático y regulación de temperatura entre 20 y 60 °C. Por otro lado, la gama Safe L pila eco, una grifería electrónica temporizada para lavabo que incorpora sensor de detección y un caudal de 1,9 l/min mediante regulador integrado, especialmente indicada para lavabos situados en zonas comunes y espacios de uso intensivo. Así como las soluciones electrónicas que permiten reducir determinados contactos físicos. Presto dispone de griferías electrónicas con accionamiento mediante sensor y sistemas de cierre automático. En determinados modelos se incorporan funciones adicionales como aclarados automáticos y sistemas antibloqueo.