La casa que recuperó su pasado para cuidar su presente

Cu4Arquitectura integra un arco de medio punto rebajado del siglo XVII y los muros originales de piedra en una vivienda familiar en Mislata pensada desde la luz natural, los materiales saludables y la experiencia de los sentidos.

02/10/2026

Bajo las capas blancas de una antigua casa de pueblo convertida durante décadas en bajo comercial, CU4 Arquitectura encontró el punto de partida de una vivienda completamente nueva: un arco de medio punto rebajado, muros originales de piedra y una estructura doméstica que permitía leer la memoria material del inmueble. ...

Bajo las capas blancas de una antigua casa de pueblo convertida durante décadas en bajo comercial, CU4 Arquitectura encontró el punto de partida de una vivienda completamente nueva: un arco de medio punto rebajado, muros originales de piedra y una estructura doméstica que permitía leer la memoria material del inmueble. El estudio valenciano ha transformado esta construcción del casco histórico de Mislata en una casa familiar articulada en torno al bienestar, la luz natural, la textura de los materiales, el sonido del agua y una relación continua entre interior y exterior.

El proyecto parte de una situación aparentemente poco prometedora. La planta baja había funcionado como local comercial, una antigua tienda de telas conocida en el entorno, mientras que la vivienda superior respondía a una distribución compartimentada, con estancias oscuras y muy poca conexión con el exterior. A simple vista, la casa apenas mostraba indicios de su valor histórico. "Cuando la vimos por primera vez, no se percibía el arco, ni los muros de piedra, ni la cubierta inclinada. Estaba todo oculto bajo reformas posteriores. Fue durante las catas arqueológicas cuando empezaron a aparecer esos elementos y entendimos que ahí estaba la oportunidad de hacer una casa realmente especial", explica Anna Ferrer, de CU4 Arquitectura. La vivienda se sitúa en el Núcleo Histórico Tradicional de Mislata, un ámbito con calificación de Bien de Relevancia Local, lo que motivó la realización de un estudio arqueológico de paramentos. El informe sitúa el arco de medio punto rebajado entre los siglos XVII y XVIII y lo vincula a la fase original del inmueble, descrita como una casa tradicional valenciana "a dos mans".

Frente a la posibilidad de documentar los hallazgos y volver a cubrirlos, CU4 Arquitectura decidió dejarlos vistos e integrarlos en la nueva vivienda. Esa decisión obligó a reorganizar parte del proyecto para que el arco y los muros originales no aparecieran como piezas aisladas, sino como parte activa de la casa. "Por normativa podíamos haber documentado los muros y volver a taparlos siguiendo determinadas instrucciones, pero entendimos que el valor de la vivienda estaba precisamente ahí. No se trataba solo de conservar, sino de poner en valor lo que la casa había guardado durante años", señala Manuel Martín de CU4 Arquitectura.


Una casa diseñada para los sentidos
La recuperación de esos elementos históricos se prolonga en una forma de proyectar presente en toda la vivienda. Para CU4 Arquitectura, la casa no debía resolverse únicamente desde la distribución o la imagen, sino desde una experiencia completa de bienestar. La intervención cuida la luz, el sonido, la textura, la temperatura, la humedad ambiental y el contacto cotidiano con los materiales. La piedra original de los muros convive con nueva piedra natural en la cocina y los baños buscada y elegida por los dueños; la madera maciza aporta calidez; las pinturas de arcilla en techos y paredes contribuyen a regular la humedad relativa del ambiente; y la climatización se canaliza para garantizar el confort sin interferir en la lectura limpia de los espacios. "Para nosotros era muy importante diseñar no solo para la vista, sino para todos los sentidos. Que la casa fuera bonita, sí, pero también que se pudiera tocar, escuchar y vivir con calma. Hay un trabajo muy importante de materiales respetuosos con las personas y con el planeta", explica Ferrer.

Esa idea se hace especialmente visible en el patio. Una pequeña fuente integrada introduce el sonido del agua en la vida diaria de la vivienda. No funciona como un gesto decorativo, sino como parte de una arquitectura pensada para construir una atmósfera serena, táctil y saludable. También el pavimento del patio responde a esa doble condición estética y técnica. Aparentemente tradicional, por su acabado de barro cocido, está resuelto como un pavimento técnico flotante sobre cubierta, de manera que el agua se filtra por las juntas y se evacua sin comprometer el interior de la casa. "Para conseguir una solución tan limpia hay mucho detalle constructivo detrás. El patio parece muy sencillo, pero todo está pensado para que funcione bien, para que se pueda abrir completamente y para que la casa se amplíe sin perder confort", añade la arquitecta. "Además, el pavimento del patio se introduce también en el interior de la vivienda, dando mayor sensación de amplitud y pudiendo aprovechar todo el ancho de la parcela", explica el arquitecto.

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