La llegada del otoño vuelve a situar la higiene entre las prioridades de los espacios compartidos. Según las recomendaciones del Ministerio de Sanidad para la temporada 2026-2027, la gripe y la COVID-19 presentan una circulación predominantemente estacional, concentrada en los meses de otoño e invierno. Durante este periodo, medidas como ...
La llegada del otoño vuelve a situar la higiene entre las prioridades de los espacios compartidos. Según las recomendaciones del Ministerio de Sanidad para la temporada 2026-2027, la gripe y la COVID-19 presentan una circulación predominantemente estacional, concentrada en los meses de otoño e invierno. Durante este periodo, medidas como el lavado frecuente de manos, la ventilación y la limpieza de las superficies de contacto habitual forman parte de las pautas generales para reducir el riesgo de transmisión de infecciones respiratorias. En los baños públicos, estas recomendaciones adquieren una dimensión particular. De hecho, hospitales, centros educativos, instalaciones deportivas, estaciones y edificios administrativos reciben a diario a usuarios con necesidades diversas y soportan un uso intensivo de lavabos, grifos, pulsadores y otros elementos compartidos. Mantener unas condiciones adecuadas de higiene exige una limpieza planificada y frecuente, así como prestar atención al diseño del espacio y a las características de los equipamientos.
Menos contacto físico: una función de la grifería electrónica
La grifería sin contacto permite accionar el suministro de agua mediante sensores, sin necesidad de manipular físicamente una palanca o un pulsador. Este funcionamiento reduce las interacciones con determinadas superficies compartidas y facilita el uso de los lavabos en instalaciones con una elevada rotación de personas. También puede contribuir a gestionar mejor el consumo de agua: los sistemas electrónicos pueden incorporar mecanismos de cierre automático y control del tiempo de suministro para evitar que el grifo permanezca abierto cuando no se necesita. La tecnología SENSIA de Presto Ibérica utiliza sensores de infrarrojos para activar el agua al detectar la presencia del usuario. Un ejemplo es PRESTO XT ELEC, una solución electrónica para lavabo que incorpora el cierre automático de la electroválvula en caso de fallo de alimentación eléctrica y un aclarado automático cada 24 horas.
Por otro lado, en un baño colectivo, automatizar el accionamiento puede simplificar el uso diario y reducir los puntos de contacto asociados a la grifería. El control del caudal y del tiempo de funcionamiento también contribuye a gestionar el consumo, una cuestión relevante en edificios donde los equipamientos se utilizan de forma continuada. Para obtener estos beneficios, la solución debe dimensionarse correctamente, instalarse de acuerdo con las especificaciones del fabricante y mantenerse en condiciones adecuadas. La grifería electrónica es una medida complementaria dentro de una estrategia de higiene que sigue dependiendo del lavado correcto de manos, la limpieza de las instalaciones, la ventilación y el cumplimiento de las recomendaciones sanitarias aplicables.
Tecnología antibacteriana aplicada a la grifería
Además de reducir el contacto físico, otro aspecto relevante en la higiene de los baños colectivos son las propiedades de las superficies que los usuarios manipulan a diario. Los grifos, pulsadores y elementos de apoyo están sometidos a un contacto constante; por ello, incorporar materiales y tratamientos que dificulten la proliferación bacteriana puede aportar valor en instalaciones de uso intensivo.
En este ámbito, Presto Ibérica cuenta con HealthCover®, una tecnología antibacteriana propia basada en la aplicación de nanotecnología de iones de plata en el revestimiento de determinados productos. Esta solución proporciona propiedades antibacterianas a las superficies tratadas. La tecnología actúa mediante la liberación controlada de iones de plata, que interfieren en procesos vitales de las bacterias y dificultan su crecimiento y reproducción. De este modo, HealthCover® contribuye a limitar la proliferación bacteriana sobre las superficies tratadas, incluso en entornos sometidos a un uso frecuente.