Después de varios años en los que dominaron los blancos, los grises y las superficies muy lisas, la madera natural vuelve a ganar terreno en el diseño de cocinas. No es una moda que venga de la nostalgia, sino un cambio de gusto: cada vez más clientes piden algo ...
Después de varios años en los que dominaron los blancos, los grises y las superficies muy lisas, la madera natural vuelve a ganar terreno en el diseño de cocinas. No es una moda que venga de la nostalgia, sino un cambio de gusto: cada vez más clientes piden algo que se note al tacto, con vetas visibles y una textura que ninguna superficie sintética termina de imitar. Para Pedro Baños, CEO de Cocinas Río, este cambio tiene que ver con lo que la gente busca ahora en su casa: "Llevamos años haciendo cocinas muy blancas, muy lisas, casi de escaparate. Ahora los clientes piden algo con más textura, algo que no parezca recién sacado de una fábrica. La madera da eso", explica. A continuación, la firma madrileña repasa por qué la madera natural ha vuelto a situarse en el centro del diseño de cocinas.
Menos frialdad, más textura
Tras años de lacados muy perfectos y superficies ultra lisas, hay una demanda clara de materiales con más personalidad visual. La madera, con sus vetas y su textura, rompe esa uniformidad y da al espacio un aspecto menos artificial. "Se ha notado un cambio en los últimos dos años. Los clientes ya no piden que todo sea perfecto y uniforme, piden que se note que es un material natural, con sus vetas y sus pequeñas diferencias de tono", señala Pedro Baños.
Cómo se comporta la madera con el paso de los años
Uno de los motivos que frena a algunos clientes es la duda sobre cómo va a quedar la madera pasados los años. Con un tratamiento adecuado y un mantenimiento básico, la madera no se estropea, simplemente cambia de tono con el tiempo, algo que muchos propietarios terminan valorando en lugar de rechazando. Eso sí, puede cambiar con los años o bien coger un tono algo más oscuro con la luz y el uso. Pero eso no significa que sea un defecto, "muchos clientes nos dicen después que les gusta más así que el primer día".
Los acabados actuales exigen menos cuidado
Los barnices y tratamientos que se usan hoy han cambiado bastante respecto a los de hace una década. Resisten mejor la humedad y las manchas, lo que reduce el mantenimiento que antes hacía dudar a muchos clientes a la hora de poner madera cerca del fregadero o los fuegos. "Antes teníamos que avisar mucho sobre el cuidado que requería la madera en la cocina. Con los tratamientos que usamos ahora, ese problema es mucho menor, y eso ha hecho que mucha gente se anime a incluirla que antes ni se lo planteaba", comenta Pedro Baños.
Además, la madera ya no se asocia solo a cocinas clásicas. Combinada con frentes lisos y líneas rectas, da lugar a cocinas de estética actual pero con un punto cálido que el blanco o el gris no consiguen por sí solos. "Nos piden mucho combinar madera con un diseño muy sencillo, sin adornos. El contraste funciona muy bien: la línea es moderna, pero el material aporta ese calor que echa en falta una cocina totalmente blanca", señala el CEO de Cocinas Río.
¿Moda o algo más duradero?
A diferencia de otras tendencias que van y vienen en pocas temporadas, la madera lleva siglos presente en las casas, y su regreso actual parece responder a algo más de fondo que una simple moda de catálogo. Por eso, Pedro Baños concluye: "No creo que esto vaya a pasar de moda en un par de años. La madera lleva toda la vida en las casas, lo que cambia es cómo se combina y se trata, pero el material en sí siempre vuelve".