Tras haber elegido Abimis para su casa de vacaciones en Pantelleria, los propietarios han vuelto a confiar en la firma para equipar la cocina de una segunda residencia, esta vez en Saanen, en las montañas suizas. El proyecto nace del diálogo directo con el equipo de Abimis y se desarrolla ...
Tras haber elegido Abimis para su casa de vacaciones en Pantelleria, los propietarios han vuelto a confiar en la firma para equipar la cocina de una segunda residencia, esta vez en Saanen, en las montañas suizas. El proyecto nace del diálogo directo con el equipo de Abimis y se desarrolla en torno a las necesidades de quienes habitan la vivienda, prestando especial atención a la funcionalidad y los detalles. La residencia, situada en el corazón de la localidad, se encuentra en un entorno de históricos chalets de madera, representativos de la tradición alpina del siglo XVII, cuyas fachadas originales se han conservado.
Para este espacio se ha elegido una cocina de la colección Ego, concebida como una composición completamente a medida y fabricada en acero inoxidable AISI 304 con acabado pulido orbital a mano. Las puertas enrasadas de formas redondeadas, integradas en la estructura, y la bisagra patentada de Abimis, ambos elementos distintivos del modelo, contribuyen a definir su personalidad. La configuración se desarrolla mediante módulos bajos, columnas y compartimentos abiertos, organizando de forma racional las diferentes actividades que se realizan en la cocina. El frigorífico queda integrado en las columnas, mientras que los compartimentos, los amplios cajones y los estantes de acero inoxidable ofrecen distintas posibilidades de almacenamiento. El proyecto se completa con soluciones diseñadas para responder a necesidades específicas, como un cajón para especias y un nicho destinado a guardar las tablas de cortar.
La distribución se organiza en dos paredes con funciones diferenciadas: una destinada a la zona de trabajo y almacenamiento, y otra, en forma de L, que reúne el área de cocción, equipada con campana extractora, y la zona de lavado. El ambiente está marcado por la calidez de la madera natural, que reviste el techo y parte de las paredes, estableciendo un diálogo con los revestimientos de yeso en tonos claros y el pavimento de piedra con motivos geométricos. En este contexto, Ego se integra mediante un equilibrio de materiales y acabados que combina la precisión formal del acero inoxidable con los tonos cálidos y naturales de la arquitectura.
Rica en detalles, pero equilibrada en su conjunto, la composición alterna superficies de acero inoxidable con puertas de cristal que permiten entrever su contenido. El acabado pulido orbital a mano aporta a las superficies un refinado brillo satinado, mientras que la vajilla y los objetos cotidianos expuestos en los compartimentos abiertos introducen un toque personal, convirtiendo la cocina en una parte integral de la vida doméstica.