En el distrito de Itaim Bibi, uno de los enclaves urbanos de São Paulo, Coletivo Arquitetos ha llevado a cabo la transformación de un ático dúplex de 1.200 m² en una vivienda donde el arte, la naturaleza y el diseño interior se combinan para favorecer el bienestar de sus ...
En el distrito de Itaim Bibi, uno de los enclaves urbanos de São Paulo, Coletivo Arquitetos ha llevado a cabo la transformación de un ático dúplex de 1.200 m² en una vivienda donde el arte, la naturaleza y el diseño interior se combinan para favorecer el bienestar de sus habitantes. El proyecto, denominado Bossa Penthouse, propone una interpretación contemporánea del lujo residencial, en la que el confort y la experiencia cotidiana adquieren tanta importancia como la estética. Finalizada en 2024, la intervención responde a las necesidades de una pareja con tres hijos que buscaba un hogar cálido y confortable, alejado del ritmo de la gran ciudad. Situado en la planta 26 de un edificio residencial, el apartamento presentaba un importante desafío arquitectónico: sus amplios espacios y techos de hasta 5,4 metros de altura debían adaptarse a una escala más íntima y doméstica.
Para conseguirlo, el estudio dedicó los primeros ocho meses del proyecto a desarrollar una estrategia de diseño que permitiera equilibrar las dimensiones de la vivienda con las necesidades de la familia. El resultado es una sucesión de ambientes que combinan amplitud y privacidad, con una especial atención a los materiales, la iluminación natural y la relación entre los diferentes espacios.
Neuroarquitectura y materiales naturales para ambientes acogedores
Los responsables del estudio, César y Daniela Coppola, han desarrollado la intervención a partir de principios relacionados con la neuroarquitectura y el diseño biofílico, enfoques que estudian la influencia del entorno construido sobre las emociones y el bienestar de las personas. Como miembros del movimiento internacional Moving Boundaries, los arquitectos trasladaron al proyecto su interés por crear espacios capaces de generar sensaciones positivas mediante la arquitectura, la naturaleza y la memoria. Uno de los principales retos consistía en suavizar la monumentalidad de las estancias. Para ello, recurrieron a revestimientos de madera, vegetación y una cuidada disposición de las obras de arte, utilizadas como elementos capaces de dirigir la mirada y equilibrar visualmente las proporciones.
En el salón, por ejemplo, los paneles de madera contribuyen a reducir la percepción de altura y establecen una continuidad visual con las paredes inferiores. La incorporación de texturas suaves y elementos decorativos cuidadosamente seleccionados permite crear una atmósfera más cálida, sin renunciar a la amplitud original del espacio. La luz natural también desempeña un papel fundamental en el proyecto. Su presencia, combinada con materiales de inspiración orgánica y elementos vegetales, refuerza la conexión entre el interior de la vivienda y la naturaleza, introduciendo una sensación de serenidad en un entorno marcadamente urbano.
Espacios conectados que conservan su identidad
La distribución del ático responde a la voluntad de combinar amplitud, privacidad y fluidez en los recorridos. La planta de acceso alberga el comedor, una biblioteca que también funciona como sala de cine, el salón y un despacho. En el nivel inferior, con entrada independiente, se encuentran la suite principal, los dormitorios de los tres hijos y un segundo espacio de trabajo. Cada estancia se ha concebido como un ambiente con identidad propia, adaptado a las actividades que se desarrollan en él. Sin embargo, todas comparten un mismo lenguaje arquitectónico basado en la continuidad de los materiales, el equilibrio de las proporciones y la incorporación de elementos naturales.
Uno de los aspectos más destacados es la creación de microambientes con funciones diferenciadas, conectados mediante aberturas diseñadas a medida. Estas transiciones permiten recorrer la vivienda de forma fluida y, al mismo tiempo, preservar la intimidad de las distintas zonas. El salón, presidido por un piano de cola, se concibe como un espacio abierto a las reuniones y la convivencia familiar. En contraste, la biblioteca, los despachos y los dormitorios ofrecen ambientes más reservados, destinados a la concentración, el descanso o las actividades individuales. Esta organización permite que una vivienda de grandes dimensiones mantenga una escala doméstica, evitando que los espacios se perciban como estancias excesivamente amplias o desconectadas entre sí.
Un homenaje al diseño brasileño y a la naturaleza
La identidad estética de Bossa Penthouse se completa con una selección de mobiliario que recupera la tradición modernista brasileña. Las piezas de diseñadores como Oscar Niemeyer, Jorge Zalszupin y Sergio Rodrigues conviven con obras de arte y materiales naturales, estableciendo un diálogo entre el diseño contemporáneo y el patrimonio creativo del país.
La propuesta incorpora también referencias a la riqueza natural de Brasil y, especialmente, al universo vegetal de la Amazonia. Estas influencias se traducen en la presencia de vegetación, texturas orgánicas y una materialidad que busca aportar calidez a los diferentes ambientes. Lejos de limitarse a una función decorativa, el mobiliario y las obras de arte participan activamente en la organización de los espacios. Su escala, ubicación y relación con los elementos arquitectónicos ayudan a definir zonas de uso y a generar puntos de interés visual. Esta atención al detalle permite que cada estancia conserve su personalidad sin perder la coherencia del conjunto, reforzando una estética que combina sofisticación, naturalidad y referencias culturales brasileñas.
Con Bossa Penthouse, Coletivo Arquitetos plantea una forma de entender el lujo residencial que va más allá de las dimensiones y los acabados. La intervención demuestra cómo una distribución cuidadosamente estudiada, la elección de materiales y la integración de la naturaleza pueden transformar un espacio monumental en un hogar confortable, donde la arquitectura se adapta a las necesidades emocionales y cotidianas de quienes lo habitan.