Un espejo que refleje la luz que entra por la ventana, un color cálido para dar mayor sensación de hogar, una planta en el sitio indicado o un colchón de calidad. Estos son algunos de los elementos que pueden cambiar la percepción sobre una casa, pero hay que tener conocimientos de ...
Un espejo que refleje la luz que entra por la ventana, un color cálido para dar mayor sensación de hogar, una planta en el sitio indicado o un colchón de calidad. Estos son algunos de los elementos que pueden cambiar la percepción sobre una casa, pero hay que tener conocimientos de decoración. De hecho, para convertir pisos y casas en verdaderos hogares, se está democratizando la contratación de interioristas titulados. Prueba de ello es que, según una encuesta de Barlovento Comunicación, cerca del 50 % de los españoles reconoció que le gustaría contar con un especialista para reformar y/o redecorar su vivienda.
Según un estudio de IMARC Group, solo en Europa está valorado en 172.411 millones de euros. Por ello, Campus Training e IKEA A Coruña han puesto en valor la profesión de interiorista a través del seminario "Cómo convertir espacios MEH en espacios WOW". Laura Pérez, responsable de Interiorismo y Marketing de IKEA A Coruña, e Inés Díaz, responsable de Interiorismo en IKEA A Coruña, y colaboradoras de Campus Training en el evento, lo tienen claro: "Cuando tratas con un cliente, hay que saber hablar y entender a la persona que tienes delante, traducir toda la información que te da y tener paciencia, porque muchas veces no sale el proyecto a la primera". Ambas reconocen que nunca generan un diseño a partir de un mueble fetiche, sino que empiezan poniendo una base.
Ocho pasos para diseñar un espacio propio
1. Conocer la realidad del espacio. Las expertas de IKEA recomiendan detenerse a analizar cómo es la estancia que se quiere cambiar, qué elementos será sencillo modificar y cuáles no se pueden alterar. Tener claras estas limitaciones desde el principio ayuda a evitar frustraciones durante el proceso.
2. Piensa en los acabados que buscas. Es necesario tener en cuenta todos los elementos, desde la luz hasta el suelo disponible, pasando por las texturas. "Los suelos uniformes ayudan a ganar amplitud y debemos tener un protagonista visual y el resto neutro, porque de lo contrario transmitiremos caos", sostienen.
3. Hacer pruebas de color. Aunque pueda resultar tentador, no es recomendable pintar directamente una pared completa sin comprobar antes si el tono elegido funciona para el efecto que se pretende conseguir. "Haz una prueba siempre y ten en cuenta que el contraste es importante", destacan las expertas de IKEA.
4. Tener en cuenta a la persona que ocupará ese espacio. No es lo mismo diseñar un dormitorio, un espacio para un adolescente o una sala de estar para toda la familia. Hay que pensar en elementos como el almacenaje o el uso de muebles multifuncionales.
5. ¿Qué estilo quieres conseguir? Las interioristas trabajan con moodboards, palabras clave e, incluso, inspiraciones recién salidas de una aplicación de IA. Para cada caso, recomiendan identificar los elementos que incitan para evitar una mezcla excesiva de estilos.
6. Equilibra la iluminación. Las ponentes de la charla organizada por Campus Training consideran que la clave está en la variedad y en jugar con una luz más directa y otra ambiental para ver la televisión, leer o, simplemente, descansar.
7. No olvidarse del textil. Aunque con las prisas de las familias vivimos una época en la que las alfombras no son el elemento favorito de muchos, Raquel e Inés opinan que, junto con cortinas y mantas, aportan versatilidad porque cambian un espacio jugando con la estacionalidad sin grandes inversiones.
8. El toque final. Cada casa debe ser el reflejo de la personalidad de las personas que viven en ella, ya sea en la cocina o en el aseo. "Es lo que hace que sea un espacio vivido", dicen las interioristas. Tener en cuenta los recuerdos, fotografías y objetos personales contribuye a mostrar quién vive en el hogar y a dotarlo de identidad. Para aportar dinamismo a la decoración, también puede recurrirse a la regla de los números impares: un jarrón acompañado de dos velas o cinco marcos de fotos pequeños combinados, por ejemplo.