8 pero con la ventaja de no tener que soportar los humos ni olores que se generan y quedan acumulados en los espacios interiores, disfrutando de la libertad que supone cocinar al aire libre. Abro, cierro, ilumino y expando La isla de la cocina se abre hacia un lateral o hacia el otro a través de una barra, o en su parte frontal con una mesa, con la idea de que la superficie no solo sea destinada a la cocción o para llevar a cabo las tareas previas al cocinado, sino como un punto de trabajo y de interactuación con el resto de residentes o invitados en el que amasar, cortar, emplatar, probar, experimentar, compartir, conversar, comer, leer, trabajar, estudiar o relajarse, ya que uno puede encontrar en la preparación de recetas una actividad para desconectar del ajetreo diario. De este modo, cuanto más grande y espaciosa sea esta pieza de mobiliario, mayores son los usos que se le puede dar en el ámbito culinario. A su vez, este lugar es un contenedor importante para el almacenaje y orden, ya que en él se guardan los principales útiles, recipientes de cocción, textiles, especieros y condimentos que se necesitan en el día a día. La encimera que se coloca debe cumplir con los parámetros de higiene, ser lo suficientemente resistente para sobrevivir a las rayaduras, a los impactos, a la actividad diaria y a la limpieza posterior, impidiendo que pierda el brillo, el color y la textura que la caracteriza. Volviendo a la composición de la isla, algunos fabricantes optan por un frente liso y despejado, mientras que otros, como Arrital, incluyen en su parte central una vitrina con marco de aluminio y cristales semitransparentes que dejan intuir con elegancia lo que hay en su interior, aunque sin llegar a mostrarlo del todo. Su isla abraza las líneas curvas, contiene módulos extraíbles, que en su abertura dejan al descubierto sus contenedores de almacenaje. Para separar la cocina del salón, elige una librería con iluminación led incorporada, módulos abiertos y cerrados con perfiles de aluminio y cristales ahumados, que sigue la corriente estética de la isla y guarda la privacidad entre estancias. En algunos casos, el usuario no cuenta con todo el espacio que le gustaría para diseñar la cocina que tanto había soñado, la firma italiana lo soluciona de la siguiente forma: la isla dispone de dimensiones más comedidas sin renunciar a su expansión, puesto que la encimera se prolonga hasta terminar en una mesa snack con dos patas de apoyo. Por su parte, la columna de almacenaje ofrece un nuevo espacio que actúa como despensa y cuarto de lavado. Desde la cocina se accede al salón y, para mantener el ritmo estético, los muebles de un lado y otro están revestidos con la misma paleta cromática.
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