35 Estamos ante el proyecto de una cocina nueva, no importa que sea en una vivienda a reformar o de nueva construcción. En su equipamiento, pero también en su diseño, hay que plantearse el tema de los electrodomésticos de cocción, y es ahí cuando al cliente siempre suelen surgirle las mismas inquietudes. Lo saben bien los estudios de interiorismo. En general, según Mariola Figuerola, arquitecta y fundadora del estudio AD+9 Arquitectura y Diseño Masnou, al cliente le preocupa “la calidad del propio electrodoméstico y, cada vez más, que sean eficientes energéticamente”. De forma más particular, suelen solicitar que el horno sea intuitivo y fácil de limpiar, que la campana extractora tenga un nivel sonoro bajo y que las placas de inducción tengan la superficie flexible para cocinar sin restricciones de tamaño. La elección de los electrodomésticos es siempre un proceso compartido entre cliente y estudio. Susana de Villa, arquitecta de interiores con estudio propio homónimo, suele hacer una propuesta inicial “en función del proyecto, presupuesto y, sobre todo, de cómo se va a vivir la cocina. A partir de ahí, el cliente participa activamente en la decisión final, valorando distintas opciones y ajustando “Una cocina bien pensada es aquella en la que todo está donde debe estar y nada sobra. Y eso solo se consigue diseñando con cabeza desde el minuto uno” (Carlos Rubio) cada elección para que todo encaje correctamente dentro del proyecto”. Y es ahí donde entra en juego que cada electrodoméstico esté integrado dentro del conjunto, con “soluciones bien pensadas y equilibradas, que funcionen correctamente en el día a día y mantengan la coherencia del diseño a largo plazo”, añade. Porque ‘integrar’ es la palabra clave en este asunto. Y Carlos Rubio, interiorista y director de Insenia Design School, todavía va más allá al afirmar que “la integración lo es todo”. Especialmente si hablamos de armonía visual, de limpieza y de orden, él considera que siempre es mejor que los electrodomésticos sean panelables, porque “son más bonitos aquellos que no se ven”. E insiste en que, si se opta por esta elección, ha de hacerse bien, es decir, “puertas bien ajustadas, sin huecos raros ni tiradores que canten a distancia”. Rubio opina que los electrodomésticos en acero inoxidable tuvieron su momento; además, mantenerlos limpios no es fácil. Pero si en una cocina han de quedar a la vista por algún motivo, “al menos que estén dentro de la misma línea estética y no mezclar acabados ni épocas”. En este sentido, aplaude que los fabricantes lo pongan fácil hoy en día al permitir ocultarlos casi todos. “Lo importante es diseñar la cocina con coherencia desde el principio y no andar improvisando sobre la marcha”, concluye. Sobre esta cuestión, para María del Valle, interiorista y fundadora del estudio que lleva su nombre, lo de panelar los electrodomésticos o dejarlos a la vista, “depende del proyecto y del estilo de vida del cliente”. En cocinas más cálidas y contemporáneas, se panelan los electrodomésticos para conseguir una estética más limpia y armoniosa, y en estilos más industriales o mo- <<Estudio María del Valle Interiorismo <<Estudio María del Valle Interiorismo
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