42 Diseño y arquitectura del baño moderno La evolución del diseño de bañeras y duchas también ha estado marcada por una mayor atención a la ergonomía y a la experiencia del usuario. Los fabricantes trabajan cada vez más en la adaptación de las formas, alturas y dimensiones para facilitar el uso cotidiano. En paralelo, el diseño del baño también empieza a incorporar criterios de accesibilidad universal, con soluciones pensadas para facilitar el uso del espacio a personas de diferentes edades o con distintas necesidades de movilidad. En el caso de las duchas, uno de los aspectos más valorados es la amplitud de la zona de baño. Las duchas de gran formato permiten una mayor libertad de movimiento y ofrecen una sensación más cercana a la experiencia de un spa doméstico. Esta tendencia se refleja en platos de ducha que ocupan gran parte del espacio disponible y que se integran de forma casi invisible en el suelo. Las mamparas también han evolucionado notablemente. Frente a los sistemas tradicionales con perfiles metálicos visibles, muchas propuestas actuales apuestan por mamparas minimalistas con perfilería reducida o incluso sistemas sin marco. El uso de vidrio templado de gran tamaño permite crear divisiones ligeras que no interrumpen la continuidad visual del baño. Otra tendencia destacada es la incorporación de soluciones tecnológicas en la zona de ducha. Algunas columnas incluyen sistemas termostáticos que mantienen la temperatura constante, evitando cambios bruscos durante el uso. Este tipo de soluciones mejora el confort y también contribuye a optimizar el consumo de agua. En el ámbito de las bañeras, el diseño también ha evolucionado hacia propuestas más escultóricas. Las bañeras exentas se han convertido en una pieza protagonista dentro de muchos proyectos de interiorismo, especialmente en baños amplios donde pueden situarse como elemento central del espacio. Estas bañeras suelen fabricarse con materiales como acrílico reforzado, resinas minerales o composites que permiten crear formas más complejas y ligeras. Al mismo tiempo, estos materiales ofrecen una buena capacidad de retención del calor. El diseño arquitectónico del baño también tiene en cuenta la relación entre bañera, ducha y resto de elementos sanitarios. La disposición del lavabo, el inodoro o las zonas de almacenamiento influye directamente en la circulación dentro del espacio. Una distribución equilibrada permite que cada elemento cumpla su función sin generar sensación de saturación. En los proyectos más contemporáneos, incluso se busca generar pequeñas zonas diferenciadas dentro del baño. La ducha puede integrarse en un área más dinámica y funcional, mientras que la bañera se sitúa en un entorno más tranquilo, pensado para el descanso. Esta zonificación contribuye a reforzar la idea del baño como un espacio multifuncional. Un mercado que refleja la demanda de personalización El auge de las reformas del baño en los últimos años ha contribuido de forma decisiva a la evolución del mercado de bañeras y duchas. En muchos hogares, especialmente en viviendas construidas hace varias décadas, la renovación del baño se ha convertido en una de las intervenciones más habituales dentro de las reformas domésticas. Este proceso ha impulsado una actualización general del equipamiento, adaptándolo a nuevas necesidades de funcionalidad, accesibilidad y diseño. Uno de los cambios más frecuentes en este tipo de reformas es la sustitución de la bañera tradicional por un plato de ducha. Este tipo de intervención se ha popularizado especialmente entre personas mayores o en viviendas donde se busca mejorar la accesibilidad. La eliminación del borde elevado de la bañera facilita la entrada y salida de la zona de baño, reduciendo el riesgo de caídas y mejorando la seguridad en el uso cotidiano. Sin embargo, la tendencia no es uniforme. En viviendas de nueva construcción o en proyectos de interiorismo de mayor tamaño, la bañera vuelve a
RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=