IMCB nº160

44 alcanzar la temperatura deseada con mayor rapidez, evitando el desperdicio de agua que suele producirse mientras se regula manualmente. Las bañeras, por su parte, han incorporado mejoras en su diseño para optimizar la capacidad de agua necesaria para el baño. Algunos modelos presentan formas interiores más ergonómicas que permiten disfrutar de la experiencia utilizando un menor volumen de agua. El sector también presta atención al ciclo de vida de los materiales utilizados en la fabricación de platos de ducha y bañeras. La utilización de materiales reciclables o la reducción de residuos durante el proceso de producción forman parte de las estrategias de sostenibilidad adoptadas por muchas empresas. Otro aspecto relevante es la durabilidad del producto. Equipamientos resistentes y de larga vida útil contribuyen a reducir el impacto ambiental asociado a su sustitución. En este sentido, la calidad de los materiales y la facilidad de mantenimiento se han convertido en factores clave dentro del diseño. Además, algunas innovaciones buscan facilitar la reparación o sustitución de componentes específicos sin necesidad de reemplazar toda la instalación. Este enfoque responde a una visión más sostenible del diseño industrial, orientada a prolongar la vida útil de los productos. Un espacio que evoluciona con los hábitos del hogar A lo largo de los últimos años, la evolución del baño ha puesto de relieve un cambio claro en la forma de entender este espacio dentro de la vivienda. Duchas y bañeras han dejado de responder únicamente a una función higiénica para integrarse en una visión más amplia del hogar, donde el confort, el diseño y la experiencia del usuario adquieren cada vez mayor relevancia. La transformación del baño en un entorno asociado al bienestar ha impulsado también una renovación del equipamiento, con propuestas que buscan equilibrar funcionalidad, estética y eficiencia. En este contexto, la elección entre bañera o ducha ya no se plantea únicamente en términos de espacio o practicidad. Los hábitos de uso, el estilo de vida o incluso la forma en que cada persona concibe el cuidado personal influyen en esa decisión. La ducha continúa siendo la opción predominante en la rutina diaria por su rapidez y versatilidad, mientras que la bañera mantiene su atractivo como elemento vinculado a momentos de relajación y descanso. Lejos de competir entre sí, ambos sistemas responden a necesidades diferentes dentro del mismo espacio. El sector del equipamiento para el baño ha sabido adaptarse a esta realidad ampliando las posibilidades de diseño y personalización. La diversidad de materiales, formatos y acabados disponibles permite configurar soluciones muy distintas según las características de cada vivienda. Desde platos de ducha integrados en el suelo hasta bañeras exentas concebidas como piezas protagonistas del espacio, las propuestas actuales buscan responder tanto a criterios prácticos como estéticos. A ello se suma la incorporación de nuevas tecnologías orientadas a mejorar la experiencia de uso y optimizar el consumo de recursos. Sistemas de control de temperatura, rociadores más eficientes o materiales que facilitan la limpieza y el mantenimiento forman parte de una innovación constante dentro del sector. Estas mejoras no solo incrementan el confort, sino que también contribuyen a un uso más responsable del agua, un aspecto cada vez más presente en las decisiones de los usuarios. Las tendencias de diseño que se perfilan para los próximos años apuntan, además, hacia baños más cálidos, personalizados y conectados con la naturaleza. La presencia de materiales orgánicos, tonalidades suaves y formas más envolventes responde a una búsqueda de ambientes que transmitan calma y equilibrio. En ese escenario, bañeras y duchas continúan siendo elementos clave para construir espacios que combinen funcionalidad y bienestar. <<Ideal Standard

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