IMCB nº160

86 La decisión algorítmica De dónde partimos Durante décadas, el viaje del cliente en la renovación de un hogar comenzaba con la exploración abierta. Las visitas a los estudios y showrooms eran periplos románticos de descubrimiento, hojeando catálogos y reduciendo opciones poco a poco de la mano de un diseñador de confianza. Por qué está cambiando La inteligencia artificial e Internet están dando forma a la decisión antes de que el equipo de ventas o el arquitecto cruce una sola palabra con el cliente. Tres fuerzas han colisionado de forma simultánea: una explosión inabarcable de opciones y marcas en todos los niveles de precio; un acceso sin fricciones a herramientas de visualización 3D y reseñas, y un costo del error mucho más alto (por la inflación y las tasas). La combinación de opciones infinitas con ansiedad financiera paraliza. Los clientes llegan hoy al estudio no en busca de inspiración abierta, sino con tableros de Pinterest estructurados, cotizaciones previas, dimensiones introducidas en herramientas de IA y restricciones muy claras. Hacia dónde vamos (y qué significa para el diseño) La fase temprana de investigación se ha comprimido. El proceso de compra pasa de la ‘exploración’ a la ‘validación’. El cliente llega buscando confirmación de que no está a punto de cometer un error ruinoso. Para el diseñador o distribuidor, la personalización ilimitada, otrora símbolo de lujo supremo, se está convirtiendo en un problema que alarga los tiempos de entrega y multiplica los errores. Vamos hacia una personalización diseñada: sistemas cerrados y predecibles que ofrecen opciones estéticas, pero dentro de un marco operativo seguro. Además, las marcas y estudios deben arquitecturizar su visibilidad digital, asegurándose de que los motores de IA entiendan sus soluciones, ya que la claridad reduce la duda, y en esta nueva era, la fricción no es tolerada. La comunidad en la cocina De dónde partimos Las plantas arquitectónicas del siglo XX eran altamente episódicas. Zonas segmentadas dictaban comportamientos específicos. Los comedores formales eran el estándar de la buena sociedad, y la cocina era una zona de preparación pragmática, funcional y, a menudo, visualmente separada del área de recepción. Por qué está cambiando La jerarquía espacial del hogar ha colapsado. Hoy en día, apenas el 14 % de las nuevas construcciones en EE. UU. incluyen un comedor formal, mientras que

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