IMCB nº161

37 Ahora el baño ya no se entiende solo como un lugar funcional, sino como un entorno de bienestar, desconexión y experiencia sensorial, una transformación que está redefiniendo tanto la distribución como los materiales, la iluminación y el equipamiento sanitario. La interiorista y arquitecta, Paula Piris, fundadora del estudio Inspira Design, y la diseñadora de interiores Cristina Peña, directora creativa de Cris Peña Studio, coinciden en que el baño atraviesa una auténtica revolución conceptual. “El baño ha dejado de ser un espacio puramente funcional para convertirse en una estancia protagonista dentro del hogar”, explica Piris. Una visión que comparte Peña al señalar que “hoy en día, el baño se entiende como un espacio de relajación y bienestar en el que pasamos cada vez más tiempo”. El resultado es una nueva manera de proyectar estos espacios, donde la experiencia del usuario pasa a ser prioritaria y donde el confort visual, táctil y funcional adquiere un papel determinante. Materiales naturales para crear atmósferas envolventes Si hay una tendencia clara en el sector, ambas profesionales coinciden en que es la recuperación de materiales naturales y la búsqueda de ambientes cálidos y personalizados. Piris destaca “los materiales naturales y nobles, capaces de aportar autenticidad y calidez al espacio”, con especial protagonismo del mármol y la madera natural. Mientras, Peña amplía esa mirada hacia una combinación más libre y expresiva de acabados, subrayando el auge de la piedra natural y el ónix, integrados junto a porcelánicos, cerámicas de gran formato, piezas pequeñas vidriadas y papeles pintados. Para ella, el baño actual se construye a partir de capas de textura, color e iluminación capaces de generar distintas escenas donde destaca el protagonismo de los retroiluminados y las luminarias decorativas para aportar personalidad y una atmósfera más envolvente. Sin embargo, esta sofisticación convive también con una corriente de simplificación estética. Según Peña, crecen las propuestas con paredes enyesadas y pintadas, donde la cerámica se reserva únicamente para las zonas de agua. El objetivo es conseguir espacios visualmente más limpios y relajantes. Duchas amplias, almacenaje y bienestar cotidiano La evolución del baño también responde a un cambio en los hábitos de uso. Los clientes ya no buscan únicamente funcionalidad, sino una experiencia diaria de bienestar. Ambas coinciden “El baño ha dejado de ser un espacio de servicio para convertirse en un refugio personal dedicado al bienestar y al autocuidado” (Paula Piris) en que las grandes duchas se han convertido en la principal demanda. Según Piris, actualmente se priorizan “platos de ducha de gran formato o bañeras exentas” para crear auténticos espacios de relax; por su parte, Peña añade que los usuarios buscan amplitud, comodidad y libertad de movimiento, especialmente en baños compartidos por parejas. “Muchas de ellas coinciden por las mañanas en el uso del baño, por lo que cada uno necesita su propio espacio y una circulación fluida”, explica Peña. El almacenamiento bien resuelto también se ha convertido en un requisito esencial con muebles suspendidos, armarios integrados y hornacinas para jabones que permiten optimizar el espacio y reforzar la sensación de ligereza visual. A ello se suman otros elementos cada vez más habituales, como los inodoros suspendidos, los rociadores efecto lluvia, la iluminación adaptable a distintos momentos del día o los enchufes integrados cerca de las zonas de uso. <<Cris Peña Studio - Foto: María Pujol

RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=