41 En los últimos años, el baño ha adquirido un nuevo protagonismo dentro de la vivienda y “ha dejado de entenderse como una estancia secundaria para convertirse en un espacio íntimo de cuidado y desconexión”, explica Núria Selva Villaronga, arquitecta y fundadora de NSV Studio. Este cambio ha transformado también la manera de proyectarlo, porque ya no se trata únicamente de resolver funciones básicas, sino de crear una atmósfera donde el usuario pueda sentirse cómodo y relajado. La arquitecta trabaja el baño desde una perspectiva sensorial, cuidando especialmente la elección de materiales, la temperatura de la luz o la proporción de cada elemento. “Todo ello influye en cómo se vive el espacio”, señala. Esa búsqueda de calma y coherencia se traslada también a la integración con el resto de la vivienda, donde, según Selva, el baño debe dialogar con la arquitectura interior del proyecto y formar parte de un conjunto armónico, sin convertirse en una pieza aislada. Detrás de esa sensación de naturalidad existe, sin embargo, una importante base técnica. “La ubicación de bajantes, pendientes, ventilación y puntos de agua condiciona muchas decisiones y debe estudiarse desde el inicio”, afirma. Aspectos como la impermeabilización, la elección de materiales resistentes a la humedad o la correcta planificación eléctrica son prioritarios en cualquier proyecto. “Un buen diseño debe ser bello, pero también duradero, seguro y fácil de mantener”. Optimizar el espacio y apostar por la continuidad visual En viviendas cada vez más compactas, la optimización del espacio se ha convertido en uno de los grandes retos del diseño contemporáneo. En este sentido, Selva apuesta por distribuciones limpias y soluciones visualmente ligeras. “En baños pequeños, cada decisión cuenta”, asegura. Los sanitarios suspendidos, los muebles a medida o las duchas enrasadas permiten liberar espacio visual y aportar amplitud. La continuidad material es otro de los recursos que utiliza habitualmente. “Reducir la fragmentación visual y trabajar con una paleta contenida contribuye a generar espacios más serenos y expansivos”. A ello se suman mamparas transparentes y espejos de grandes dimensiones, capaces de multiplicar la luz y ampliar la percepción espacial para fomentar dicho efecto estético. Cada cliente necesita un baño según sus rutinas La relación con el cliente ocupa también un lugar central en su proceso creativo. Selva considera imprescindible entender las rutinas y necesidades concretas de quien va a utilizar el espacio. “Un baño no se diseña igual para una persona que busca un espacio casi spa, para una familia con niños o para alguien que necesita máxima funcionalidad en muy pocos metros”. Por eso, antes de definir cualquier propuesta, analiza cómo vive cada usuario. “Intento entender las rutinas reales del cliente: cómo empieza el día, cuántas personas utilizan el baño o si se valora más una ducha amplia, una bañera o una limpieza especialmente sencilla”. Esa información permite desarrollar soluciones que van más allá de la estética y responden de manera natural al día a día para construir un espacio “que encaje de forma natural con quien lo habita, tanto en funcionamiento diario como en la atmósfera que transmite”. Núria Selva Las tendencias ‘abiertas’ de los baños Más que hablar de tendencias cerradas, Núria Selva prefiere decir que “estamos viendo una clara evolución hacia baños más cálidos, domésticos y ligados al bienestar, que se alejan de una imagen puramente técnica y se acercan a una estética más habitable”. Aquí van sus valoraciones: • A nivel de distribución, se priorizan duchas amplias, espacios despejados y soluciones de almacenaje integradas. También gana protagonismo la continuidad visual entre dormitorio, vestidor y baño en determinados proyectos. • En materiales, destacan las texturas naturales, las piedras, los revestimientos cerámicos con apariencia más orgánica, las maderas tratadas y los tonos neutros, terrosos o minerales. Al mismo tiempo, según Selva, se está viendo un regreso del color en los baños, tanto en revestimientos como en piezas singulares o composiciones más expresivas, “lo que permite introducir más personalidad sin renunciar al equilibrio del conjunto”. • En equipamiento, se busca tecnología discreta: griferías eficientes, sanitarios suspendidos, sistemas de ducha más confortables e iluminación integrada. En el caso de la grifería, aunque han tenido mucha presencia los acabados negros, dorados, rosados o latonados, “personalmente tiendo a optar por soluciones más atemporales, como el acero inoxidable cepillado mate, que envejece bien y se integra con naturalidad en proyectos de larga duración”. En definitiva, según la arquitecta, el baño actual combina precisión técnica, confort y una mayor libertad estética, “pero siempre con la intención de crear espacios que permanezcan vigentes más allá de la tendencia”. Foto: Marcel Juan
RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=