45 El baño ha dejado de ser un espacio meramente funcional para convertirse en una estancia vinculada al bienestar y al cuidado personal y el interiorista David González, socio del estudio de interiorismo Alberto Torres y CEO de PortobelloStreet.es, defiende una visión mucho más emocional de este ambiente doméstico. “Antes el baño se entendía casi como una estancia técnica: debía resolver unas necesidades concretas, ser práctico, fácil de limpiar y poco más. Hoy, en cambio, el baño tiene una dimensión mucho más emocional”, explica. Desde esta perspectiva, el diseño de un baño ya no se limita a resolver una distribución eficiente. Para González, el punto de partida es pensar qué sensaciones debe transmitir ese espacio y cómo puede mejorar la vida diaria de quienes lo utilizan. “No pensamos solo en dónde va el lavabo, la ducha o el inodoro, sino en qué sensación queremos que produzca ese espacio y cómo puede contribuir al bienestar diario”, señala. Aspectos como la iluminación, la ventilación, la temperatura o los materiales dejan así de ser decisiones únicamente técnicas para convertirse en herramientas capaces de influir en la experiencia cotidiana. Tener en cuenta la casa y el estilo de vida Esa evolución también ha cambiado la forma de integrar el baño dentro del conjunto de la vivienda. El interiorista insiste en la importancia de que no se perciba como una estancia aislada. “El baño debe dialogar con la vivienda”, afirma. La continuidad de materiales, texturas o paletas cromáticas ayuda a crear una narrativa coherente entre todos los espacio y “si una casa tiene una estética muy cálida y natural, el baño no debería sentirse frío o desconectado. Debe formar parte de la misma historia”, añade. La personalidad y el estilo de vida del cliente son, en este sentido, decisivos para definir el resultado final. El interiorista madrileño considera que cada proyecto debe responder a hábitos y necesidades concretas. “Un baño no se diseña igual para una persona que vive con prisa y necesita máxima funcionalidad por las mañanas, que para alguien que entiende ese momento como un ritual de calma”. De la misma manera, tampoco son iguales las exigencias de un baño familiar, una suite principal o un aseo de cortesía pensado para causar impacto visual. Asimismo, la funcionalidad también debe adaptarse a las circunstancias de cada usuario. Familias con niños, personas mayores o clientes especialmente vinculados al autocuidado requieren soluciones específicas que combinen comodidad, seguridad y practicidad. “Nuestro trabajo consiste en interpretar esa forma de vivir y traducirla en decisiones de diseño”, explica. Y resume su filosofía con una idea clara: “Un baño bonito puede gustar a muchos, pero un baño bien diseñado debe hablar de quien lo usa cada día”. Materiales, griferías e iluminación La elección de materiales y equipamiento es otro de los pilares fundamentales del proyecto. En revestimientos, el estudio busca “el equilibrio entre estética, resistencia, seguridad y mantenimiento”. La humedad, el uso diario y los cambios de temperatura obligan a seleccionar materiales capaces de mantenerse en buen estado a largo plazo. “No basta con que un material sea bonito; debe funcionar bien con el paso del tiempo”, advierte. David González Foto Amador Toril I en els banys. Proyecto Silvia Trigueros - Estilismo Cristina Rodríguez Goitia Foto: Amador Toril - Estilismo: Beatriz Sánchez Foto: Amador Toril
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