33 caliente constituye otro frente de innovación. De ahí el desarrollo de sistemas de apertura en frío, también denominados Cold Start. En un monomando convencional, colocar la palanca en posición central puede provocar la mezcla de agua fría y caliente y, por tanto, activar la caldera aunque el usuario únicamente necesite agua durante unos segundos. Cold Start cambia esa lógica, puesto que, en posición central, el grifo proporciona únicamente agua fría, por lo que para obtener agua caliente es necesario desplazar deliberadamente la maneta. Roca aplica esta tecnología en diferentes colecciones de cocina. La compañía explica que Cold Start evita la activación innecesaria de la caldera mediante la apertura central en agua fría, favoreciendo el ahorro energético y la reducción de emisiones. A su vez, en determinados modelos, además, combina la apertura en frío con un caudal limitado a 6 litros por minuto a 3 bares, caño giratorio y ducha extraíble de dos funciones. De este modo, la eficiencia empieza a incorporarse al propio funcionamiento del producto. Por ello, en lugar de depender exclusivamente de que el usuario recuerde reducir el caudal o evitar el agua caliente, el diseño favorece un comportamiento más eficiente. Funcionalidad y estética Otra evolución significativa está afectando a la forma de activar el agua. El grifo monomando continúa siendo la solución predominante gracias a su facilidad para controlar caudal y temperatura con una sola mano, mientras que los modelos bimando conservan su espacio en proyectos de inspiración clásica o retro. Sin embargo, junto a ellos, aparecen controles táctiles y sensores capaces de evitar completamente el contacto físico. De esta manera, la tecnología resulta especialmente útil en la cocina, donde es habitual tener las manos ocupadas, mojadas o manchadas durante la preparación de alimentos. BLANCO ha trasladado este concepto a CULINA-S II Sensor, una grifería que puede funcionar manualmente o sin contacto gracias a un sistema de doble sensor situado en el cuerpo del grifo, que activa el agua para distintas tareas de lavado, mientras que otro integrado en el brazo de la manguera permite iniciar automáticamente el llenado de ollas y recipientes con agua fría. La ventaja de estas tecnologías reside en que la utilidad de la electrónica está directamente relacionada con la ergonomía, la higiene y la optimización del flujo de trabajo. A pesar del avance de la tecnología, la estética no pierde protagonismo. Durante décadas, el acabado cromado dominó prácticamente la categoría, si bien, en la actualidad comparte espacio con una paleta mucho más extensa. Es el caso de los negros mate, acero, antracita, dorado satinado, platino, acabados metalizados oscuros o superficies coordinadas con el fregadero permiten utilizar el grifo como herramienta de personalización. Una evolución que está estrechamente relacionada con el auge de las cocinas abiertas, de tal manera que, cuando cocina y salón comparten un mismo espacio, aumenta la necesidad de conseguir una continuidad visual entre mobiliario, encimera, iluminación, fregadero, tiradores y electrodomésticos. Es entonces cuando el grifo deja de elegirse únicamente por sus características técnicas. Su forma, color y textura participan en la identidad general del proyecto. Asimismo, <<Ideal Standard
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