IMCB Nº164

53 Josep Boix sabe que el mobiliario define buena parte de la identidad visual de una cocina y cifra su peso económico en torno al 60 % del presupuesto total. Y para lograr el proyecto solicitado, afirma que “primero hay que enamorar y superar las expectativas del cliente”, porque el mobiliario es la imagen, “y esto, para la foto final del diseño del espacio, es muy importante”. Después llega la prueba diaria: que los movimientos, las zonas de trabajo y el almacenaje respondan a quienes habitan la casa, es decir, que sea funcional en el día a día. Para el diseñador catalán, cuando esa condición se cumple, la cocina gana también en atractivo: “Si cumple la funcionalidad, la cocina aún será más bonita, porque será práctica”. Ese equilibrio empieza a construirse mucho antes de elegir los frentes. En Zentrum, la marca que creó en 2014, donde instalan unas 40 cocinas al año, Boix asegura que no hay dos iguales. El punto de partida incluye la ubicación de la vivienda y los materiales que conformarán la envolvente, desde suelos y revestimientos hasta la iluminación; a partir de ahí, el equipo estudia la ergonomía y analiza cómo se utilizará el espacio. Esto importa especialmente ahora que la cocina ha dejado de funcionar como una estancia aislada. “Es donde más vivimos y compartimos”, explica el diseñador al describir su papel como centro de la casa y su integración con las zonas comunes. El papel del profesional especializado Según Boix, también ha cambiado quien encarga el proyecto, porque observa que los clientes llegan con más información sobre materiales, equipamiento y prestaciones, algo que considera positivo. Aun así, conocer las diferentes opciones que existen para la cocina no significa saber cuál conviene en cada caso y es ahí donde interviene el profesional, que debe afinar la propuesta según las necesidades planteadas y explicar sus ventajas e inconvenientes. En su opinión, “la parte del profesional especializado es vital y es el que tiene que mejorar el proyecto en función de lo que el cliente nos pide”. En esta tarea es fundamental que todo esté vinculado y dirigido por el interiorista, en base al trabajo de un equipo humano y técnico cualificado que es quien materializa el proyecto del diseño. En su caso, garantizan un servicio 360, desde el diseño, el pedido al proveedor, la recepción en almacén, la logística y el montaje con oficiales de primera. “Solo así, se consigue el resultado esperado y, a ser posible, superar las expectativas del cliente final”, comenta el fundador de Zentrum. Foto: María Pujol - Estilismo: Mar Gausachs Josep Boix “El profesional especializado es el que tiene que mejorar el proyecto en función de lo que el cliente nos pide”

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