El hormigón se impone en el interiorismo de una vivienda con detalles en madera

Se trata de un proyecto de vivienda situado en Murcia en el que ha participado el interiorista Juancho González. En él, el hormigón visto cobra protagonismo a lo largo de sus 280 m2. Existe una conexión entre interior y exterior, donde la luz se abre paso e invade cada uno de los ambientes. A su vez, la madera combinada con el color blanco, aporta contraste y equilibrio a la composición. 

20/01/2026

El interiorista murciano Juancho González firma su proyecto más reciente: una vivienda unifamiliar de nueva construcción en Lorca (Murcia) que reivindica la belleza esencial del hormigón visto como lenguaje arquitectónico y decorativo. Con 280 m² distribuidos en dos plantas, más jardín y piscina, la casa se concibe como un ejercicio ...

El interiorista murciano Juancho González firma su proyecto más reciente: una vivienda unifamiliar de nueva construcción en Lorca (Murcia) que reivindica la belleza esencial del hormigón visto como lenguaje arquitectónico y decorativo. Con 280 m² distribuidos en dos plantas, más jardín y piscina, la casa se concibe como un ejercicio de honestidad material, coherencia formal y equilibrio entre crudeza y calidez.

"Los propietarios contactaron conmigo porque tenían un proyecto arquitectónico previamente definido, pero querían ir más allá. Escuché sus necesidades y decidimos partir de cero para otorgar a la vivienda singularidad y carácter", explica Juancho González. El resultado es un hogar de estética contemporánea, donde la estructura deja de ocultarse para convertirse en protagonista. 

Una arquitectura sincera
La vivienda se organiza en torno a un programa funcional claro: una zona de día abierta al exterior en la planta baja y dormitorios en la planta superior. A nivel constructivo, una decisión clave fue dejar al desnudo la estructura de hormigón visto como elemento protagonista, tanto en el exterior como en los techos interiores, reforzando el carácter brutalista y honesto del proyecto y poniendo en valor la materialidad y el sistema estructural.

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Zona de día: continuidad y luz natural 
Comedor, cocina y salón comparten una única estancia diáfana, que se abre al jardín mediante grandes ventanales correderos ocultos en los muros. La frontera entre interior y exterior se diluye, dando lugar a un ambiente luminoso y fluido. La paleta cromática se reduce a lo esencial: hormigón, madera y blanco.

Las paredes revestidas en madera de roble aportan calidez al espacio y rompen la frialdad del hormigón del techo y el suelo de cemento pulido. Además de su función estética, estos paneles integran armarios y puertas sin marco, manteniendo una imagen purista. La escalera flotante, realizada con peldaños de hormigón, refuerza el discurso minimalista del proyecto.

Bajo la escalera, la cocina se integra de manera armoniosa, tanto a nivel cromático como estético en la zona de día. Las líneas puras en blanco y madera de roble predominan en un espacio amplio, protagonizado por una península que ofrece almacenamiento y comodidad de trabajo, todo gracias al mobiliario diseñado a medida por el propio Juancho González. La luz natural vuelve a ser protagonista gracias a los ventanales de gran formato.

Zona de noche: intimidad y estilo  
En la zona de noche, ubicada en la planta superior, la pieza central es un dormitorio principal tipo suite, concebido como un espacio privado de relajación para sus propietarios. Se trata de un espacio diáfano que apuesta por la continuidad visual, con cortinas de suelo a techo que tamizan la luz procedente de los grandes ventanales. El techo de hormigón visto deja a la vista los conductos, reforzando el carácter industrial y brutalista.

El cabecero combina paneles blancos con un panel texturizado en tonos marrones y óxido en la parte central. Las mesitas de noche flotantes, diseñadas a medida, se apoyan sobre un detalle de metal cobrizo que actúa como único soporte.

La zona de vestidor y tocador se resuelve con madera de roble y superficies lacadas en blanco, e incorpora un doble lavabo con espejos circulares suspendidos.

El cuarto de baño sigue la estética cruda de la vivienda, con acabados en cemento pulido y pavimento continuo. La ducha tipo lluvia ofrece luz natural gracias a una gran ventana de suelo a techo enmarcada en negro.

Espacios flexibles para la vida familiar
La vivienda se completa con tres dormitorios destinados a los hijos, concebidos con flexibilidad para poder acoger invitados. 

Para el dormitorio infantil, Juancho González ha apostado por el minimalismo en blanco con sutiles detalles marineros. El espacio está formado por una litera integrada en la pared, con una cama superior y otra inferior con cajones de almacenamiento. El armario blanco se ha diseñado con paneles decorativos con un patrón de peces en tonos azules y grises.

"Este proyecto demuestra que el hormigón, lejos de ser un material frío, puede convertirse en el mejor aliado para construir hogares con identidad, carácter y estética atemporal", concluye Juancho González.

Fotografías: Adam García Photo

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