Una cocina hecha a medida que se debate entre la resiliencia y el buen hacer

El mercado de cocinas italiano sortea el cúmulo de obstáculos externos y retos que el sector le plantea con un diseño personalizado que sirve como reflejo del hogar contemporáneo, la preocupación por utilizar materiales sostenibles y duraderos, y una experiencia consolidada que le otorga prestigio frente a sus competidores. A pesar de que las cifras caminan en la dirección opuesta al crecimiento, las previsiones son alentadoras, sobre todo en el segmento premium, que prioriza la resistencia, calidad y gusto por el detalle en contraposición a la producción en masa.

17/03/2026

Los altos costes energéticos, el incremento de precios de las materias primas, la incertidumbre geopolítica que domina los mercados internacionales, la implantación de los nuevos aranceles comerciales impuestos por la gran potencia estadounidense, la inestabilidad económica de las familias, que cada vez tienen que asumir unos gastos cotidianos más elevados, la ...

Los altos costes energéticos, el incremento de precios de las materias primas, la incertidumbre geopolítica que domina los mercados internacionales, la implantación de los nuevos aranceles comerciales impuestos por la gran potencia estadounidense, la inestabilidad económica de las familias, que cada vez tienen que asumir unos gastos cotidianos más elevados, la escasa mano de obra laboral que no llega a cubrir el relevo generacional, la falta de especialización, la captación de talento que no genera los frutos deseados y la gran cantidad de trámites burocráticos a los que hay que enfrentarse para renovar una vivienda o construir una de nueva construcción, influyen directa o indirectamente en la producción de los muebles de cocina sea cual sea su lugar de origen.

Centrándonos en el mercado de cocinas italiano, las cifras globales revelan un decrecimiento. Así, tras pasar el periodo de la pandemia en el que se produjo una reactivación que benefició a las ventas, a las importaciones y las exportaciones, al incrementarse un 8 %, casi un 7 % y un 9 %, respectivamente, el sector volvió en 2022 al punto de partida, donde la contracción del gasto marcaba los tiempos. Este segmento tocó techo hace tres años, y desde entonces muestra una tendencia descendente. Entre 2022 y 2023 las ventas obtenidas pasaron de rozar los 2.000 millones de euros a quedarse ligeramente por encima de los 1.900, lo que supuso una diferencia de un 1,50 % menos en comparación con el año anterior. Si bien es cierto que las importaciones apenas notaron la bajada del 1%, las exportaciones sí lo hicieron, quedándose en los 930 millones, un 2,11 % por debajo de las registradas un año antes. A su vez, en el periodo comprendido entre 2023 y 2024, las exportaciones cayeron 14 puntos, lo que supone un 1,5 % menos (916). Por su parte, las importaciones indican una variación constante al disminuir un 2,22 %.

FOTO PRINCIPAL.:  Scavolini.


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