A veces la arquitectura surge de una ausencia. En House O, una vivienda entre medianeras situada en el barrio de Arenales, en Las Palmas de Gran Canaria, la desaparición del patio tradicional se convierte en el punto de partida de una intervención que redefine cómo habitar una casa difícil. Una ...
A veces la arquitectura surge de una ausencia. En House O, una vivienda entre medianeras situada en el barrio de Arenales, en Las Palmas de Gran Canaria, la desaparición del patio tradicional se convierte en el punto de partida de una intervención que redefine cómo habitar una casa difícil. Una estrategia que ha merecido una Mención de Honor en la tercera edición de los APE Grupo Architecture Awards. La vivienda original, una construcción entre medianeras de dos plantas, era profunda y muy compartimentada. Con una única fachada orientada al suroeste, había perdido cualidades propias de la arquitectura doméstica vinculada al clima canario, como la ventilación cruzada, la entrada de luz natural y la continuidad espacial.
El proyecto parte de una decisión aparentemente contradictoria: eliminar el patio para ganar superficie útil. Lo que parecía una renuncia se convierte en el origen de otra cosa: una estrecha grieta de luz que atraviesa la casa de parte a parte y articula toda la intervención. Este jardín interior funciona como pulmón vegetal, filtro climático y organizador espacial. Un gran óculo circular conecta el interior con la vegetación y convierte la luz en un elemento protagonista, generando un paisaje cambiante de sombras y reflejos a lo largo del día.
El jurado, presidido por Marta Peris (Peris+Toral Arquitectes, ganadores del RIBA International Prize 2024), y con Fernando Márquez Cecilia (El Croquis) y Ana del Campo (Colegio Territorial de Arquitectos de Castellón) como vocales, destacó, entre otros aspectos, "la sinceridad constructiva de una arquitectura que incorpora las huellas del tiempo en lugar de ocultarlas". Esta actitud se refleja en una línea continua que marca el encuentro entre lo nuevo y lo existente. Mientras la intervención define espacios limpios y proporcionados, vigas, conductos e instalaciones permanecen visibles, permitiendo leer las distintas capas que han configurado la evolución de la vivienda. La materialidad refuerza esta idea. La madera de pino natural recorre los espacios de transición, integra puertas y almacenaje y aporta calidez. Frente a ella, la cerámica introduce una dimensión vinculada a la luz, el color y la experiencia.
La cerámica como materia, luz y atmósfera
La cerámica aparece en House O asociada a dos espacios clave de la vivienda. En la cocina, la colección Vintage, de la marca Carmen, reviste la encimera y el frente de trabajo, creando una superficie continua que amplifica la luz natural. Su acabado esmaltado aporta profundidad y reflejos que contrastan con la presencia del hormigón visto. En el baño principal, la colección Contemporary envuelve el espacio en una atmósfera inspirada en el agua. El tono verde turquesa se extiende por paredes y mobiliario, mientras la textura irregular de la cerámica multiplica los efectos de la iluminación natural y refuerza el carácter sensorial del ambiente.
No en vano, el jurado valoró especialmente este uso del material cerámico, empleado para definir volúmenes unitarios donde color y materia actúan de forma integrada. Porque la cerámica no se entiende como un revestimiento añadido, sino como un recurso capaz de construir carácter y atmósfera. Por todo ello, House O demuestra que una intervención contenida puede transformar lo existente sin borrarlo: la luz entra por donde antes no había nada, y eso, al final, es suficiente.