Un proyecto brutalista de Nick Maltese Studio

El estudio encargado del proyecto reinterpreta el brutalismo desde una sensibilidad contemporánea, sofisticada y profundamente emocional.

18/06/2026

En un céntrico distrito de Milán, Nick Maltese y Federico Pagetti, de Nick Maltese Studio, han diseñado los interiores de una residencia privada distribuida en cuatro niveles, incluyendo un sótano y tres plantas sobre rasante. Concebido como vivienda, el proyecto adopta una vocación más flexible, capaz de acoger tanto la ...

En un céntrico distrito de Milán, Nick Maltese y Federico Pagetti, de Nick Maltese Studio, han diseñado los interiores de una residencia privada distribuida en cuatro niveles, incluyendo un sótano y tres plantas sobre rasante. Concebido como vivienda, el proyecto adopta una vocación más flexible, capaz de acoger tanto la vida cotidiana como eventos privados. El diseño surge del diálogo con el cliente —un empresario y coleccionista de arte contemporáneo— y de la voluntad compartida de crear un espacio esencial, riguroso y auténtico, eliminando lo superfluo para revelar la estructura, las proporciones y la materialidad. En esta residencia, el lenguaje habitualmente escenográfico y lleno de capas del estudio se enfrenta a una estética más cruda y controlada, generando un equilibrio dinámico entre disciplina y personalidad.

El proyecto interpreta el brutalismo contemporáneo mediante un enfoque casi artesanal y a medida. El hormigón visto, los acabados con textura de encofrado, el acero inoxidable industrial, la metalistería artesanal y los volúmenes monolíticos crean una atmósfera intensa y táctil en la que la luz desempeña un papel arquitectónico tan importante como el propio hormigón. La vivienda se organiza en torno a un potente eje vertical conectado por una escalera diseñada específicamente por Nick Maltese Studio: una estructura escultórica de metal negro que atraviesa toda la residencia y se convierte en su elemento visual más distintivo.

El sótano se concibe como un espacio más introspectivo y sensorial, destinado al bienestar. Alberga una zona wellness equipada con una piscina de nado contracorriente, sauna, hammam y gimnasio privado. Inmersivo y silencioso, este ambiente se aleja de cualquier idea convencional de lujo decorativo, vinculando el bienestar a la calidad espacial, la precisión de la iluminación y la fuerza expresiva de los materiales. En la planta baja, una sala de estar de doble altura reúne referencias brutalistas y evocaciones modernistas. La cocina, realizada íntegramente en acero inoxidable industrial, recuerda la atmósfera de las cocinas profesionales de la hostelería, transformando un elemento técnico en una presencia arquitectónica. El salón gira en torno a una reinterpretación contemporánea del conversation pit, el icónico espacio social de los años setenta: una zona hundida definida por volúmenes bajos y acogedores que favorece la interacción y ralentiza el ritmo de la vida doméstica. 

A pesar de su carácter esencial, el proyecto conserva un alma ecléctica gracias al diálogo con las importantes obras de arte contemporáneo de la colección del propietario, así como con una cuidada selección de piezas de mobiliario icónicas. Cada elemento introduce una tensión entre minimalismo y narrativa, entre reducción e identidad, transformando la residencia en un espacio capaz de albergar la vida cotidiana mientras expresa una clara posición cultural. Por todo ello, más que una vivienda, el proyecto se convierte en una reflexión sobre la estética de la esencialidad: un lugar donde el lujo no se define por el exceso, sino por la autenticidad de los materiales, la calidad del espacio y el valor de la sustracción.

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