La inteligencia artificial ha cambiado por completo la forma en la que pensamos y creamos, incluyendo la búsqueda de inspiración para decorar nuestras casas. En cuestión de segundos, herramientas como ChatGPT son capaces de generar imágenes de cualquier estancia, proponiendo estilos, distribuciones o combinaciones de materiales. Pero, ¿pueden realmente diseñar ...
La inteligencia artificial ha cambiado por completo la forma en la que pensamos y creamos, incluyendo la búsqueda de inspiración para decorar nuestras casas. En cuestión de segundos, herramientas como ChatGPT son capaces de generar imágenes de cualquier estancia, proponiendo estilos, distribuciones o combinaciones de materiales. Pero, ¿pueden realmente diseñar un hogar?
Para la interiorista Natalia Zubizarreta la respuesta es clara: la IA es un apoyo, pero está muy lejos de sustituir el trabajo de un profesional. "La inteligencia artificial es una herramienta muy útil para visualizar espacios y generar ideas, pero el interiorismo va mucho más allá. Diseñar un hogar requiere comprender a las personas, interpretar sus deseos y necesidades. La conexión humana sigue siendo imprescindible". Más allá de lo visualmente atractivo, un proyecto de interiorismo también requiere analizar las características de la vivienda, el presupuesto, las necesidades emocionales, económicas y funcionales de cada cliente, aspectos que la inteligencia artificial no siempre tiene en cuenta y que puede dar lugar a propuestas que no sean viables o seguras de realizar.
"El trabajo de un interiorista no termina con el diseño. Coordinar gremios, elaborar planos, gestionar compras y resolver imprevistos de una obra forman parte de un proceso que requiere experiencia y criterio profesional", añade Natalia. Sobre todo, porque como señala la experta, un hogar no se construye solo con ideas, sino con la capacidad de entender a las personas y acompañarlas durante el proceso. Y eso, por ahora, sigue siendo un trabajo profundamente humano.