La cocina resiste, el mercado duda

La incertidumbre del consumidor pone en jaque al crecimiento, con decisiones más lentas, mayor conciencia en los precios y una clara preferencia por proyectos basados en necesidades frente a las renovaciones estéticas completas. Los segmentos medios, los más afectados.

29/07/2026

La coyuntura de la industria de cocinas y baños a nivel macroeconómico presenta en este 2026 un panorama complejo. Tras el período de crecimiento impulsado por la recuperación de la pandemia, la posterior contracción por el aumento de costes hace que el mercado se encuentre en un punto de inflexión. ...

La coyuntura de la industria de cocinas y baños a nivel macroeconómico presenta en este 2026 un panorama complejo. Tras el período de crecimiento impulsado por la recuperación de la pandemia, la posterior contracción por el aumento de costes hace que el mercado se encuentre en un punto de inflexión. La National Kitchen & Bath Association norteamericana (NKBA) en colaboración con la empresa John Burns Research and Consulting, han presentado dos informes en el mes de julio –el 2026 Kitchen & Bath Industry Outlook, y el Kitchen & Bath Market Index del segundo trimestre de 2026–, que buscan dar forma al retrato de un sector que se centra en la estabilización, pero sin una recuperación generalizada a la vista.

La actualización de mitad de año de la asociación confirma que la proyección de gasto total para el mercado residencial de cocinas y baños norteamericano se mantiene en aproximadamente 228 mil millones de dólares, una cifra prácticamente igual respecto a su informe de febrero. Sin embargo, esta aparente estabilidad nominal es engañosa. El informe remarca un cambio fundamental: este crecimiento de ingresos estará impulsado más por la inflación que por un aumento real en el volumen de proyectos. En otras palabras, el mercado está pagando más, pero no por mayor cantidad.

En el análisis pormenorizado, las proyecciones revelan una historia de dos mitades dentro del mismo sector. Por un lado, el segmento de remodelación sí que augura recimiento, con un aumento previsto del 3,5 % en el gasto para 2026, aunque también impulsado casi en su totalidad por la apreciación de precios y no por un mayor volumen de proyectos. La remodelación profesional crece un 5,3 %, superando ampliamente al sector "hágalo usted mismo" (DIY, por sus siglas en ingles), que apenas avanza un 1,1 %, lo que refleja preferencia de los consumidores por delegar en expertos ante la complejidad y el costo de las renovaciones. En contraste, la nueva construcción muestra una contracción significativa, del 4,7 % en el gasto, con caídas del 5 % en el segmento multifamiliar, atribuibles al elevado inventario de viviendas, las tasas hipotecarias persistentemente altas y la saturación del mercado por exceso de finalizaciones. Esta debilidad está desplazando la composición del gasto hacia la reinversión en viviendas existentes, que pasará del 53 % en 2025 al 55 % en 2026.

Expansión relativa

Por otro lado está la publicación del índice KBMI, que mide la salud de la industria a través de un índice de difusión donde el cincuenta es el ecuador entre expansión y contracción, situado en cincuenta y tres durante el segundo trimestre de 2026. Esta cifra, aunque siga en territorio expansivo, representa una caída desde el cincuenta y cinco del trimestre anterior. Este descenso es un reflejo directo de las condiciones del mercado, que no se salva de los efectos transversales de la subida de costes en la cadena de producción: las firmas reportaron una actividad de ventas más débil en el segundo trimestre, ajustaron a la baja sus expectativas de crecimiento para todo el año y continúan lidiando con la incertidumbre del consumidor, el aumento de costos y una creciente sensibilidad al precio.

El análisis por segmentos del KBMI revela un diagnóstico detallado. El segmento de diseño, considerado un indicador adelantado, atraviesa la situación más débil con casi tres años de caída en finalizaciones de proyectos, reducción en el tamaño de los encargos y un preocupante aumento de lo que se conoce como trade-down, hacia productos de menor calidad. La venta mayorista tampoco se escapa de las dificultades, con un tráfico en tiendas físicas debilitado por la migración al comercio online, y la misma cautela del consumidor. Por el contrario, y en la misma línea que el informe trimestral, en la construcción y remodelación sí que reportan un desplazamiento hacia proyectos de mayor precio y envergadura, respaldados por carteras de pedidos más sólidas, lo que sugiere que los trabajos complejos y de alto valor continúan adelante, probablemente liderados por clientes adinerados. La fabricación mejora sus perspectivas, aunque lidia con demanda lenta y exceso de capacidad, beneficiándose de la resiliencia del segmento de lujo.

En resumen, el denominador común es el consumidor: la incertidumbre que se refleja es la principal restricción para el crecimiento. Como hay "menos en lo que gastar", se dan decisiones más lentas, mayor conciencia de precios y postergación de proyectos, especialmente en los segmentos medios, mientras que incluso el mercado de lujo muestra cierta cautela, aunque en menor medida.

Por este motivo, las empresas notan que los proyectos que siguen adelante son aquellos considerados basados en necesidades, como reemplazar un electrodoméstico que se ha averiado, en lugar de una renovación estética completa. Además, los aranceles y las políticas comerciales han pasado a ser una realidad operativa que está reconfigurando la industria. Si bien la preocupación se suavizó desde los máximos de 2025, el segundo trimestre de 2026 trajo consigo un nuevo aumento en la inquietud y un impacto tangible en los precios. El informe expone que los precios de los productos de cocina y baño aumentaron un 6 % interanual, impulsados directamente por mayores costos de materiales y aranceles. La inflación productiva está poniendo una presión significativa sobre los márgenes de beneficio de las empresas. Si bien el cuarenta por ciento de las firmas está trasladando estos costos al cliente final, muchas se encuentran con la resistencia del consumidor y no logran repercutir el incremento total, viendo así reducida su rentabilidad.

La respuesta de las empresas a los aranceles está marcando nuevas tendencias en la industria. El treinta por ciento de las firmas está aumentando el abastecimiento nacional, mientras que solo el 9 % busca nuevas fuentes en el extranjero, lo que refleja esta "desinternacionalización", orientada a la seguridad y previsibilidad en un entorno comercial volátil. Estados Unidos es la única región con un cambio neto positivo en abastecimiento, mientras China ha experimentado la mayor retirada. Sin embargo, la transición no es sencilla, ya que muchos componentes importados, como bisagras y herrajes, carecen de equivalentes nacionales, lo que encarece la fabricación y limita la eficacia de la relocalización. Hay que sumarle a todo ello la volatilidad de las políticas arancelarias, que cambian constantemente, lo que dificulta la cotización precisa de proyectos y obliga a acortar los plazos de validez de los presupuestos.

De cara al resto de 2026, se espera una recuperación más lenta y desigual de lo anticipado. Las presiones sobre la poder rotar hacia un mercado más asequible y la cautela del consumidor limitarán la remodelación discrecional, mientras los proyectos de lujo y los basados en necesidades seguirán superando a los de nivel básico. Las empresas que ganan terreno están adoptando estrategias clave: reforzar el marketing y las relaciones para asegurar el flujo de trabajo, diversificar hacia nichos como el sector comercial, multifamiliar y el lujo de alto valor, innovar en productos prácticos con buena relación costo-beneficio y ofrecer promociones, y aprovechar la desaceleración para ajustar sistemas y procesos.

Así, la industria de la cocina y el baño refleja una economía resiliente en ciertos estratos, pero frágil en otros. Es importante recalcar que la estabilización no debe confundirse con un retorno a la normalidad, sino con una nueva normalidad marcada por la inflación, la incertidumbre geopolítica y un consumidor más crítico y selectivo. Las empresas que tendrán éxito serán aquellas que entiendan las nuevas reglas. La recuperación está en camino, pero será gradual, dictada por la confianza del consumidor y la estabilidad macroeconómica.

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