Un refugio contemporáneo suspendido entre el cielo y el Mediterráneo

Alexandra Studio firma el interiorismo de The House, una vivienda ubicada en Marbella, donde arquitectura, decoración y paisaje dialogan en perfecta armonía.

30/07/2026

En lo más alto de Altos de los Monteros, en Marbella, donde el horizonte se diluye entre el azul del cielo y el Mediterráneo, se eleva The House, una vivienda que parece desafiar la gravedad y quedar suspendida entre ambos mundos. Desde esta posición privilegiada, la mirada se pierde en ...

En lo más alto de Altos de los Monteros, en Marbella, donde el horizonte se diluye entre el azul del cielo y el Mediterráneo, se eleva The House, una vivienda que parece desafiar la gravedad y quedar suspendida entre ambos mundos. Desde esta posición privilegiada, la mirada se pierde en el mar y alcanza, en la distancia, el perfil de Gibraltar. Es precisamente esa conexión constante con el paisaje la que dio origen a todo el proyecto. "Quería que esta casa se sintiera como un refugio suspendido entre el cielo y el mar. La idea era crear un oasis contemporáneo donde el tiempo pareciera ralentizarse", explica Dominique Alexandra, interiorista y directora de Alexandra Studio. La arquitectura, de Martinez Galván Arquitectos, ya planteaba una vivienda rotunda y abierta, de grandes ventanales y espacios de escala generosa. El reto del interiorismo no era competir con esa fuerza, sino acompañarla: aportar equilibrio, calidez y, sobre todo, humanidad. "Desde el principio buscamos que cada espacio resultara acogedor pese a sus grandes dimensiones. La casa debía emocionar, pero también abrazar", añade Alexandra. Así comenzó un proceso creativo que se prolongó durante diez meses, entre diseño y ejecución, y que se desarrolló de manera orgánica, casi intuitiva.

Proceso de diseño orgánico
El proyecto fue tomando forma a través de planos, moodboards y una cuidada selección de materiales, pero también gracias a un estrecho diálogo con el cliente. Sus referencias visuales sirvieron como punto de partida para construir un lenguaje que Alexandra Studio reinterpretó con sensibilidad. "Buscábamos un equilibrio, un estilo que no resultara excesivamente contemporáneo ni frío, sino que tuviera alma", recuerda la interiorista. Esa alma se materializa, en gran medida, a través del diseño a medida. Buena parte del mobiliario ha sido concebido específicamente para esta casa, desde los cabeceros de los siete dormitorios hasta sofás, mesas, estanterías o consolas. Cada pieza responde a la escala del espacio, generando una continuidad estética que se percibe de forma natural. El proceso ha implicado meses de trabajo con artesanos y fabricantes especializados, dando lugar a un conjunto coherente y profundamente personalizado.

La base de todo el proyecto se asienta sobre una paleta cromática serena. Tonos neutros (beige, taupe, ivory, negro…) construyen un lenguaje silencioso que permite que la arquitectura respire. Sobre ellos, materiales nobles como la madera, la piedra, el bronce o el cristal ahumado introducen textura, profundidad y matices. "El objetivo es crear interiores sofisticados que envejezcan bien con el paso del tiempo. Materiales que, lejos de desgastarse, ganen belleza con los años", señala Alexandra.


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