Mientras los pasajeros buscan su puerta de embarque, hay otro espacio que comienza a recibir un flujo constante de usuarios: el baño del aeropuerto. Para quien viaja, entrar, lavarse las manos y continuar el recorrido apenas ocupa unos minutos. Para quienes diseñan, equipan y mantienen estas instalaciones, ese gesto cotidiano concentra ...
Mientras los pasajeros buscan su puerta de embarque, hay otro espacio que comienza a recibir un flujo constante de usuarios: el baño del aeropuerto. Para quien viaja, entrar, lavarse las manos y continuar el recorrido apenas ocupa unos minutos. Para quienes diseñan, equipan y mantienen estas instalaciones, ese gesto cotidiano concentra buena parte de las exigencias propias de un espacio público de alta concurrencia. El agua debe salir en el momento preciso, la descarga tiene que responder tras cada uso, el jabón debe estar disponible y los accesorios han de facilitar una reposición rápida. Todo ello mientras el espacio permanece operativo durante largas jornadas y atiende a personas con edades, capacidades y necesidades muy diferentes. En un baño aeroportuario, la tecnología no está pensada para llamar la atención, sino para intervenir justo cuando es necesaria y desaparecer de la experiencia del usuario. Cuanto más natural parece el funcionamiento del espacio, mayor es el trabajo que existe detrás.
De la primera salida del día al último vuelo
A primera hora de la mañana comienza uno de los momentos de mayor actividad. Los lavabos reciben un uso continuado, las cabinas se ocupan y liberan con rapidez y cada elemento debe responder de forma intuitiva. En este contexto, los sistemas electrónicos permiten reducir acciones innecesarias y adaptar el funcionamiento del equipamiento al uso real. En los lavabos, por ejemplo, soluciones como DOMO SENSIA P incorporan una célula de detección por sensor y cierre por presencia. El agua se activa cuando detecta las manos y se interrumpe al retirarlas, evitando que el grifo quede abierto por descuido. El modelo está disponible con caudales regulados, una característica especialmente relevante en instalaciones donde cada uso se repite cientos o miles de veces a lo largo del día. Su fijación mural también libera la superficie de la encimera, lo que facilita las tareas de limpieza en zonas de tránsito continuo.
La alternativa temporizada responde a una lógica similar mediante un mecanismo hidráulico. Utiliza un sistema de temporización equipado y un dispositivo de autolimpieza, diseñado para mantener la regularidad del ciclo de agua y reducir la acumulación de partículas en el mecanismo. El usuario pulsa una vez y el sistema cierra automáticamente tras el tiempo establecido, sin depender de que recuerde hacerlo.
Descargas que responden sin contacto
A medida que avanza la mañana y aumenta la afluencia, inodoros y urinarios concentran otra parte importante de la actividad. Aquí, la rapidez de respuesta y la reducción del contacto con superficies compartidas adquieren un peso especial. Los sistemas electrónicos de descarga, como PRESTO DOMO SENSIA I, incorporan sensor y accionamiento automático para inodoros empotrados. La descarga se produce tras el uso, sin necesidad de pulsar un mecanismo manual, y existen versiones con fijación antivandálica y opciones de menor volumen de descarga. Para zonas masculinas de elevada afluencia, PRESTO DOMO SENSIA UE aplica el mismo principio en urinarios empotrados, con activación automática y configuraciones orientadas al control del agua.
En instalaciones donde se opta por soluciones vistas o por una renovación progresiva, los fluxores PRESTO 1000 M y PRESTO 1000 M ELEC ofrecen versiones temporizadas y electrónicas preparadas para un uso repetido. Estos equipos permiten intervenir sobre la instalación sin transformar por completo el espacio y facilitan el acceso a los componentes durante las labores de mantenimiento. La tecnología aplicada a la descarga también debe proteger la propia red de agua. Los fluxores temporizados de Presto incorporan dispositivos antisifónicos destinados a evitar retornos hacia la red potable, mientras que los grifos mezcladores incluyen filtros y válvulas antirretorno conforme a la norma EN 1717.
Por otro lado, en un baño con alta rotación, el funcionamiento no depende únicamente de la grifería. Jaboneras, secamanos, portarrollos y dispensadores condicionan tanto la experiencia del pasajero como la frecuencia de reposición y la carga de trabajo del personal de mantenimiento. La jabonera electrónica PRESTO LINEA 60380 utiliza detección por infrarrojos para dispensar jabón líquido o espuma sin contacto. Cuenta con un depósito de un litro y ha sido concebida para facilitar su utilización por personas con movilidad reducida, mayores y niños. La activación se produce al aproximar las manos dentro de un rango de detección de entre 10 y 15 centímetros, evitando pulsadores y ayudando a mantener más limpia la zona de lavabos.
Para instalaciones donde se requiere una mayor autonomía entre reposiciones, el catálogo también incorpora jaboneras murales con depósitos de hasta 1.200 ml, cierre antivandálico, visor de nivel, mecanismo antigoteo e indicador de batería baja. Estos detalles permiten al personal comprobar el estado del consumible sin desmontar el equipo y programar la reposición antes de que se agote. El secamanos inoxidable 88302 funciona mediante detección automática y dispone de desconexión temporizada. Junto a él, accesorios como el portarrollos industrial 88097, fabricado en acero inoxidable AISI 304 y preparado para bobinas de hasta 240 metros, reducen la frecuencia de reposición en cabinas con una elevada rotación. El visor exterior y el cierre con llave simplifican el control del consumible y evitan manipulaciones no autorizadas.