En pleno corazón de Piacenza, un palazzo que conserva entre sus muros historias del siglo XIX se convierte en el escenario de un cuidado proyecto de interiorismo. Más allá de una simple intervención estética, se trata de un auténtico renacimiento. La Casa di Babette, estudio fundado por los arquitectos Cinzia ...
En pleno corazón de Piacenza, un palazzo que conserva entre sus muros historias del siglo XIX se convierte en el escenario de un cuidado proyecto de interiorismo. Más allá de una simple intervención estética, se trata de un auténtico renacimiento. La Casa di Babette, estudio fundado por los arquitectos Cinzia Russo y Fabio Inzani, transforma una residencia de 300 m², situada en la planta noble del edificio, en un hogar contemporáneo. Espacios impregnados de un rico pasado que se adaptan a las necesidades de un joven empresario con tres hijos pequeños y un vivaz labrador. El encargo era claro: crear una vivienda libre, sin sobrecargarla de mobiliario, capaz de adaptarse al día a día de los niños sin renunciar a la proporción, la elegancia o la identidad. Espacios pensados para ser vividos con naturalidad, donde el juego pudiera integrarse en la vida doméstica sin percibirse como una excepción. Hacer que la casa fuera «child-friendly» se convirtió así en uno de los principios fundamentales del proyecto: un hilo conductor que recorre la distribución, la elección del mobiliario, la búsqueda de superficies resistentes y la creación de un equilibrio entre libertad y protección.
«El cliente depositó toda su confianza en nosotros y nos dio plena libertad. Era la situación ideal para afrontar un proyecto exigente en muchos sentidos: además de las necesidades de la familia, nos encontramos con una vivienda de distribución marcadamente clásica que debíamos replantear en un tiempo récord de apenas ocho semanas», explica Cinzia Russo. Un auténtico desafío para el dúo de arquitectos, marcado por una estimulante tensión entre una enorme libertad creativa y unas importantes limitaciones objetivas.
Un diálogo entre épocas desde el respeto
Las intervenciones estructurales fueron escasas y discretas debido a lo ajustado de los plazos, algo que se compensó con una gran habilidad para modelar los interiores mediante originales soluciones de mobiliario y una atención meticulosa hasta el más mínimo detalle. Todo ello dentro de un diálogo respetuoso e innovador con el pasado, que La Casa di Babette quiso preservar y realzar.
Entre los elementos preexistentes más determinantes se encuentran los suelos de terrazo veneciano y el suntuoso techo del salón, decorado con dos majestuosos portales del siglo XVII recuperados de una antigua iglesia. «Una vez cuidadosamente restaurados, se convirtieron para nosotros en una poderosa fuente de inspiración para cada una de las decisiones relacionadas con las formas, los estilos y las atmósferas», continúa Russo.