Una habitación, cuatro usos: cómo diseñar casas que se adapten a cada etapa de la vida

Natalia Zubizarreta, interiorista, lo tiene claro: un hogar debe estar preparado para la vida de sus habitantes dentro de diez, veinte o incluso treinta años.

09/09/2026

Cuando se diseña una casa se suele pensar mucho en el presente: cuántos somos, qué necesitamos, dónde trabajan los adultos o juegan los niños… y, aunque es lógico, también se debe pensar que en la vida cambia mucho más rápido que los hogares. Los niños crecen, los dormitorios quedan vacíos, las ...

Cuando se diseña una casa se suele pensar mucho en el presente: cuántos somos, qué necesitamos, dónde trabajan los adultos o juegan los niños… y, aunque es lógico, también se debe pensar que en la vida cambia mucho más rápido que los hogares. Los niños crecen, los dormitorios quedan vacíos, las personas se hacen mayores, cambian nuestras rutinas, llegan los niños… "Una casa bien diseñada no es únicamente la que resuelve nuestra vida de hoy, sino la que es capaz de acompañarnos cuando esa vida cambia", afirma Natalia Zubizarreta, interiorista. Por ello, hay que dejar de poner etiquetas demasiado rígidas a las habitaciones.

Una habitación, cuatro vidas diferentes
Imaginemos una estancia de unos 10 o 12 metros cuadrados, puede funcionar como cuarto de juegos, una zona de estudio o un despacho para trabajar desde casa. Para conseguir esta versatilidad no hace falta intentar diseñar desde el principio cuatro habitaciones dentro de una, sino tomar decisiones que permitan que ese espacio evolucione con muy pocos cambios evitando obras importantes: proveer de suficientes enchufes y puntos de luz, colocar un buen armario, imaginar dónde se podría colocar una cama…

Que cada centímetro de una habitación quede diseñado exclusivamente para una función puede resultar un problema. Paradójicamente, diseñar bien significa saber cuándo no diseñar demasiado: una habitación flexible evita que la propia arquitectura nos obligue a utilizar una habitación de una determinada manera para siempre.

La distribución es más importante de lo que parece
Aunque la distribución no es uno de los puntos más emocionantes de una reforma, probablemente sea una de las decisiones que más condiciona cómo envejece esa casa, ya que nos permitirá hacer pequeños cambios en el futuro si obligarnos a empezar desde cero. Por ello, es importante plantear algunas de estas cuestiones: sencillas, pero que cambian las decisiones de proyecto. "¿Qué ocurriría si este despecho tuviera que convertirse en un dormitorio? ¿Hay espacio para una cama? ¿Seguirá funcionando la circulación?"

Otra de las partes fundamentales son las instalaciones porque cuando hacemos una reforma integral y tenemos las paredes abiertas es el momento más barato para pensar en el futuro. Porque muchas veces, la verdadera flexibilidad no se ve, está detrás de las paredes. En una casa grande también tiene poco sentido desperdiciar habitaciones porque han perdido la función para la que fueron concebidas. Tener metros no significa que podamos permitirnos diseñarlos mal, de hecho una vivienda grande debería tener todavía más capacidad para evolucionar sin necesidad de acometer una gran reforma. 

Evitar escalones innecesarios, hacer duchas cómodas y accesibles, tener una buena iluminación, colocar los mecanismos en alturas racionales… son decisiones que hoy prácticamente no condicionan nuestra vida ni la estética de la casa y que mañana pueden marcar una diferencia enorme. Esto no significa que necesitemos instalar hoy elementos que no queremos, simplemente evitar decisiones que hagan imposible modificarlo mañana porque diseñar pensando en el futuro significa no cerrarnos posibilidades.

La casa perfecta no existe. La casa que evoluciona, sí
Durante muchos años hemos perseguido una especie de fotografía perfecta de las casas. Pero las casas reales no funcionan así: la vida cambia y una buena casa debería poder cambiar con nosotros.

Como detalla Natalia, un diseñador debe crear un escenario en el que una familia vivirá muchas versiones diferentes de sí misma. Para hacerlo correctamente la pregunta que hay que plantearse es "¿Qué tendría que tener en casa para seguir funcionando igual de bien cuando mi vida ya no se parezca a la de hoy" Porque una casa bien diseñada es la que es capaz de adaptarse a nosotros.

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