Una vivienda es mucho más que los metros cuadrados que existen detrás de su puerta. También importa cómo se utiliza el edificio, qué posibilidades ofrecen sus espacios compartidos y de qué manera estos pueden contribuir a hacer más fácil, interesante y completa la vida cotidiana. Partiendo de esta idea, A:B:C incorpora ...
Una vivienda es mucho más que los metros cuadrados que existen detrás de su puerta. También importa cómo se utiliza el edificio, qué posibilidades ofrecen sus espacios compartidos y de qué manera estos pueden contribuir a hacer más fácil, interesante y completa la vida cotidiana. Partiendo de esta idea, A:B:C incorpora a sus nuevas promociones A:B:C Social Hub, una de las principales evoluciones de su propuesta residencial. El concepto traslada a los espacios comunes la filosofía «Viviendas que suman»: sumar posibilidades de uso, sumar espacio útil y facilitar que las personas que van a compartir un mismo edificio puedan conocerse y relacionarse de una manera natural.
No se trata de añadir amenities de forma indiscriminada ni de reproducir una fórmula idéntica en todos los proyectos. A:B:C Social Hub parte de una premisa diferente: cada espacio compartido debe responder a una utilidad real y a las características concretas de la promoción y de quienes van a vivir en ella.
Mucho más que una zona común
A:B:C Social Hub no define una tipología arquitectónica cerrada. Puede materializarse en una sala interior, un jardín, una piscina, una azotea o una combinación de diferentes espacios, dependiendo de la escala, la ubicación y las características de cada proyecto. La propuesta busca que determinadas zonas comunes dejen de ser únicamente espacios de paso o elementos complementarios del edificio para convertirse en lugares capaces de ampliar las posibilidades de uso de la vivienda.
El concepto se articula alrededor de tres dimensiones —espacios, herramientas y dinámicas— que permiten dar utilidad a esas zonas compartidas y facilitar su incorporación a la vida cotidiana de los residentes. No se trata, por tanto, únicamente de diseñar un espacio, sino de pensar también cómo puede empezar a utilizarse y cómo puede integrarse de manera natural en la futura comunidad.
La comunidad puede empezar antes de recibir las llaves
Una de las principales diferencias del planteamiento de A:B:C es que la comunidad no tiene por qué comenzar el día en que se entrega el edificio. Durante el proceso de compra y construcción, el Social Hub puede permitir acercar a los futuros propietarios al proyecto y facilitar los primeros vínculos entre quienes compartirán la promoción. Visitas de obra, encuentros entre futuros vecinos, presentación anticipada de los espacios comunes o mecanismos voluntarios para conocer intereses y posibles usos forman parte de las posibilidades contempladas por el modelo.
El objetivo no es imponer una forma determinada de convivencia. A:B:C facilita el encuentro, pero preserva la independencia y la privacidad de cada residente. La comunidad se plantea como una posibilidad que suma a la experiencia residencial, no como una obligación asociada a vivir en una promoción de la marca. En este sentido, el alcance de A:B:C Social Hub está definido desde su propia concepción. A:B:C diseña los espacios, puede facilitar las herramientas iniciales y acompañar su puesta en marcha, pero no plantea una gestión permanente de la comunidad una vez finalizado el proceso de comercialización y entrega.
Esta independencia forma parte del concepto. A:B:C busca crear las condiciones iniciales para que la comunidad pueda funcionar por sí misma, evitando que la utilidad de los espacios compartidos dependa indefinidamente de la presencia de la promotora. Sobre todo porque, para la marca, el valor de una vivienda no depende únicamente de su superficie privada, sino también de cómo está distribuida, de su capacidad para adaptarse a diferentes necesidades y de los usos adicionales que puede ofrecer el conjunto del edificio. Esta filosofía conecta directamente con «Viviendas que suman». La marca busca incorporar aquello que aporta utilidad real: funcionalidad, eficiencia, durabilidad, confort y, ahora también, espacios compartidos capaces de añadir nuevas posibilidades a la experiencia de vivir.