49 Para la arquitecta de interiores y socia fundadora de la escuela de interiorismo Insenia, Ana Hernández, esta evolución responde sobre todo a un cambio en la mirada del usuario: “Hoy el cliente le da mucha más importancia al baño, a su diseño, a su atmósfera y a la experiencia que quiere vivir en él”. Sin embargo, matiza que, desde el interiorismo, el objetivo siempre ha sido el mismo: crear espacios capaces de ir más allá de lo práctico. “En un baño siempre debemos buscar bienestar, confort y sensación de hogar”. Ese enfoque humano y emocional es precisamente el punto de partida de cada uno de sus proyectos. Antes de pensar en acabados o tendencias, Hernández pone el foco en entender cómo viven las personas que utilizarán el espacio. “Mi planteamiento empieza siempre por comprender muy bien las necesidades de quienes van a usarlo, porque no todos utilizan el baño de la misma manera”. A partir de ahí, la distribución adquiere un papel esencial donde cada centímetro cuenta y debe responder a una lógica funcional clara, cómoda y fluida. Solo después llegan las decisiones más visuales: materiales, texturas, iluminación y color. Todos esos elementos, explica Hernández, “deben responder no solo a una estética determinada, sino también a las sensaciones que se quieren transmitir y al presupuesto disponible”. Finalmente, incorpora piezas decorativas o elementos con personalidad capaces de aportar calidez y carácter al conjunto. Tendencias hacia baños más emocionales Las tendencias actuales reflejan claramente esa búsqueda de bienestar. El baño contemporáneo se aleja cada vez más de la imagen fría y técnica que dominó décadas anteriores. “Ahora se entiende como una estancia con mucha más presencia dentro de la vivienda”, señala. Esa nueva sensibilidad también se traduce en una paleta cromática más cálida y envolvente, haciendo que los blancos y grises fríos hayan cedido protagonismo a tonos inspirados en la naturaleza, como beige arena, terracotas, verdes salvia, mocas o acabados piedra. La iluminación también ha cambiado radicalmente su papel. Ya no se concibe únicamente desde la funcionalidad, sino como una herramienta emocional capaz de transformar la percepción del espacio. Hernández apuesta por luces cálidas e indirectas que permitan crear ambientes relajados y menos clínicos. “La luz ya no se plantea solo desde la funcionalidad, sino también desde la emoción”, añade. En paralelo, los materiales evolucionan hacia acabados con mayor riqueza táctil y visual, con el uso de piedras naturales, porcelánicos efecto piedra, cementos pulidos, maderas tratadas o cerámicas artesanales que conviven en baños donde la textura adquiere protagonismo. Eso sí, siempre bajo una premisa indispensable: la durabilidad, ya que “deben ser materiales resistentes a la humedad, fáciles de mantener y preparados para el uso diario”. Requisitos técnicos al servicio de la funcionalidad y la sostenibilidad Precisamente ahí es donde el trabajo técnico cobra una importancia decisiva. Para Hernández, estética y técnica no son Ana Hernández Foto: Amador Toril - Proyecto: Silvia Trigueros - Estilismo: Cristina Rodríguez Goitia Foto: Amador Toril
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