IMCB nº163

63 Sensory Balance El de Laufen, de Estudio DIIR (David Meana, Ignacio Navarro, Iñigo Palazón y Ricardo Fernández) era un espacio inmersivo que exploraba el minimalismo sensorial como lenguaje arquitectónico. A través de la interacción entre luz, materia y agua, creaba una experiencia emocional basada en la calma, la precisión y la percepción sensorial. Cada elemento se presentaba con claridad y propósito, permitiendo que los materiales auténticos y las formas esenciales definieran la atmósfera. La precisión constructiva y la honestidad material generaban un entorno atemporal donde la serenidad, la intimidad y el lujo silencioso convivían en equilibrio. La autenticidad de la piedra, la cerámica y el agua dialogaba con la precisión tecnológica y la sofisticación de las soluciones de Laufen. Los materiales se presentaban en su estado más honesto, permitiendo que su textura, temperatura y carácter definan el espacio. El ritmo del silencio La arquitectura puede marcar el ritmo de la mirada. El Ritmo del Silencio, de Intro by Chak, construía el espacio como una secuencia de arcos y planos dispuestos en perspectiva que ampliaban su profundidad. Los elementos suspendidos introducían ligereza, transformando el recorrido en un tránsito gradual del movimiento hacia la contemplación. El proyecto exploraba una arquitectura basada en la repetición, proporción y profundidad espacial. Los arcos estructuraban el recorrido, mientras que las particiones en perspectiva generaban capas visuales que ampliaban el espacio. La cerámica con variaciones tonales producía efectos que evocaban sutilmente el movimiento de la luz. Lo invisible El apartamento ‘Lo invisible’, de Zooco Estudio para Geberit, mostraba la arquitectura que sucede detrás de las paredes: el funcionamiento de las instalaciones. El espacio sustituía el tabique tradicional por una estructura ligera de tubos que dejaba a la vista el sistema circulatorio del edificio. Una propuesta que ponía en valor los elementos esenciales que suelen quedar ocultos. Transformaron el tubo de polímero industrial en una celosía rítmica y funcional. La innovación consistía en usar un material de suministro como elemento de diseño y soporte. El resultado era un muro permeable que jugaba con la repetición geométrica, permitiendo que la luz y el aire fluyeran a través de la estructura.

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