31 La enorme cantidad y diversidad de soluciones disponibles hace que la elección de un grifo deba comenzar mucho antes de decidir su acabado. De ahí que uno de los primeros factores a tener en cuenta debería ser el uso que se le vaya a dar en la cocina. Porque las necesidades no son las mismas para un hogar en el que se cocina diariamente, que una segunda residencia o un espacio utilizado de manera ocasional. También hay que considerar las dimensiones y profundidad del fregadero, si dispone de una o varias cubetas, la altura, la proximidad de muebles altos y ventanas, así como el tipo de encimera y la distribución general de la zona de trabajo. Por ello, la relación entre fregadero y grifería resulta fundamental. Así, un caño excesivamente bajo puede dificultar el llenado de recipientes voluminosos, mientras que uno muy alto combinado con una cubeta poco profunda puede favorecer las salpicaduras. A su vez, el tipo de instalación constituye otra de las decisiones importantes. Los grifos instalados sobre la encimera o directamente sobre el fregadero continúan siendo la solución predominante por su facilidad de colocación y por la enorme variedad de diseños disponibles. Frente a ellos, la grifería mural libera superficie alrededor del fregadero y puede aportar una estética diferente, aunque exige prever la toma de agua y, por tanto, una planificación más cuidadosa. De igual manera que existen soluciones específicas para los fregaderos situados delante de una ventana. En estos casos, los modelos abatibles, extraíbles o retraíbles permiten bajar o retirar temporalmente el cuerpo del grifo para facilitar la apertura de la ventana. Pero, sin duda, uno de los cambios más significativos es la progresiva desaparición de la idea del fregadero como una cubeta aislada. Los nuevos conceptos en diseño e interiorismo denominan a esta área como zona de aguas o estación de trabajo, es decir, un espacio donde fregadero, grifería, escurridores, tablas de corte, cubetas auxiliares, dispensadores y sistemas de filtración trabajan conjuntamente. Una integración que busca reducir movimientos y permitir que el usuario pueda llevar a cabo una mayor cantidad de tareas en el mismo lugar. Por ejemplo, lavar alimentos, cortarlos, escurrirlos, llenar recipientes o eliminar residuos. Aquí, la grifería ocupa una posición central dentro de este planteamiento, por lo que, cuanto mayor sea su radio de acción y más sencillo resulte controlar el agua, más funcional será el conjunto. Por otro lado, el concepto supone un cambio en la forma de proyectar la cocina. En lugar de seleccionar independientemente fregadero y grifo, ambos La tendencia pasa por la integración de fregadero y grifería dentro de una única estación de trabajo elementos comienzan a estudiarse como partes de un mismo sistema ergonómico. Soluciones para cada necesidad El caño es una de las partes que más condicionan la experiencia de uso. Los modelos altos facilitan tareas como llenar ollas, manipular recipientes voluminosos o lavar utensilios grandes y, al mismo tiempo, aportan una presencia visual más marcada. Pero su evolución a lo largo de los años ha dado lugar a grifos que incorporan una manguera flexible, que permiten llevar el agua exactamente hasta el lugar necesario. Lo cual resulta especialmente útil para limpiar las esquinas del fregadero, aclarar frutas y verduras, llenar recipientes colocados sobre la encimera o manipular objetos que no caben cómodamente debajo de un caño convencional. Asimismo, los fabricantes continúan perfeccionando el funcionamiento de estos sistemas. hansgrohe, por ejemplo, combina sus duchas extraíbles con sBox, un sistema situado bajo el fre- <<Noken
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