49 De todo ello y mucho más hemos querido hablar con Macià Jorba, interiorista y diseñador, fundador de Jorba Design Studio, quien analiza en esta entrevista las demandas actuales del usuario y los retos que afronta el sector para crear cocinas capaces de perdurar en el tiempo. Pero más allá de cuestiones puramente estéticas, el punto de partida de cualquier proyecto debería ser conocer a la persona que utilizará la cocina. “Creo que hoy el cliente no busca únicamente una cocina bonita; quiere que sea funcional, práctica y, sobre todo, que se adapte a su forma de vivir”, explica Jorba. Por eso, antes de proyectar, considera imprescindible conocer los hábitos del usuario y cuestiones tan determinantes como el número de personas que conviven o la frecuencia con la que cocinan, ya que no es lo mismo proyectar una cocina para una persona que vive sola que para una familia que lo hace a diario. Estas circunstancias condicionan desde el almacenamiento y las superficies de trabajo hasta los electrodomésticos, la distribución o la relación con las estancias contiguas. El objetivo es que el proyecto responda realmente a las rutinas cotidianas. Como resume el diseñador, “una buena cocina no debería obligarte a adaptarte a ella; debería ser la cocina la que se adapte a ti”. Cocinas más conectadas con el resto de la casa La progresiva apertura de la cocina al salón y al comedor también está transformando la manera de proyectarla. Para Jorba, el conjunto formado por estos tres ambientes constituye uno de los espacios esenciales de la vivienda porque concentra buena parte de la vida diaria. De ahí la importancia de buscar continuidad mediante los materiales, el mobiliario y la iluminación. Sin embargo, integrar no significa necesariamente eliminar todas las separaciones. “No todo el mundo quiere una cocina completamente abierta”, puntualiza. Puertas correderas, cerramientos de vidrio o paneles móviles permiten plantear configuraciones flexibles capaces de adaptarse a distintas situaciones. “No se trata solo de abrir espacios, sino de conseguir que dialoguen y se adapten a cada forma de vivir”, afirma. Fabricantes: calidad, servicio y personalización En esta búsqueda de soluciones adaptadas, la relación entre diseñador y fabricante resulta determinante. La calidad del mobiliario debe ir acompañada, según Jorba, de una buena instalación y un acabado final cuidado, además del cumplimiento de los plazos y de un servicio posventa ágil ante incidencias o reposiciones. Las medidas estándar permiten optimizar tiempos y costes, pero el interiorista reivindica también la flexibilidad del fabricante. “Poder diseñar y fabricar una pieza a medida es, muchas veces, lo que marca la diferencia en un proyecto”. A ello suma la necesidad de mejorar los plazos de entrega y reposición, contar con buenos equipos de monMacià Jorba Foto: María Pujol Foto: María Pujol
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