IMCB nº163

15 Como autoras de los más diversos proyectos de interiorismo, donde saben que la cocina tiene un papel fundamental en la vivienda, coinciden en que la elección de la encimera exige hoy un equilibrio entre diseño, resistencia, mantenimiento, personalización y sostenibilidad, priorizando el conocimiento previo de quien la va a utilizar. Porque frente a la creciente oferta de materiales y acabados, las tres expertas coinciden en que el primer paso nunca debería ser elegir un color o una textura, ya que antes hay que entender cómo se vive la cocina y qué papel desempeña en el día a día de la vivienda. “Es clave, antes de nada, conocer al cliente, porque algunos apenas cocinan, pero para otros la cocina es su vida y la usan muchísimo”, comenta la arquitecta Anna Vilà, fundadora de Fasana Studio, convencida de que el uso condiciona cualquier decisión posterior. En esa misma línea, la interiorista Chus Hernández reconoce que muchas veces los clientes llegan con una idea preconcebida tras haber visto determinadas propuestas en redes sociales. Sin embargo, insiste en que “muchas veces pensamos primero en el color o en la veta, cuando, para mí, esa debería ser casi la última decisión”. Desde su estudio explica que la mejor elección nace del equilibrio entre funcionalidad, estética y durabilidad, adaptado siempre al estilo de vida de quienes utilizarán la cocina y de la propia vivienda. La interiorista Laura Martínez, también con estudio homónimo propio, comparte esa filosofía. A su juicio, una encimera debe integrarse en el proyecto como una inversión a largo plazo, capaz de seguir respondiendo igual de bien muchos años después de su instalación. Resistencia y mantenimiento, las prioridades del cliente Si hace unos años la estética dominaba la decisión de compra, hoy las prioridades han cambiado, porque los clientes buscan superficies capaces de soportar el ritmo diario sin perder prestaciones ni belleza con el paso del tiempo. Martínez comenta que la pregunta más habitual que le hacen sigue siendo muy clara:‘¿Qué material me recomiendas para que dure muchos años?’. Después aparecen dudas relacionadas con el rayado, las manchas, el calor o la facilidad de limpieza. Según afirma, “una cocina no tiene que impresionar solo el día que la estrenas. Tiene que seguir gustándote y funcionando igual de bien diez o quince años después”. Vilà considera igualmente imprescindible que la estética vaya siempre acompañada de calidad y de un presupuesto coherente con el proyecto. En su opinión, “con precios, resistencia y estética, podremos <<Chus Hernández Interiorismo y Decoración Anna Vilà valora la capacidad del fabricante para adaptar la pieza al diseño planteado y el respaldo de un buen equipo técnico

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